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20/08/2018 :: Nacionales PP.Catalans

A un año del 17A, ofensiva intoxicadora desde las cloacas del Estado

x RSP-17
Hace ya un año que comenzamos a desafiar el discurso de un sujeto también colectivo que se arroga la autoridad

 Dijo el dublinés Edmund Burke en 1770 que “cuando los malos se combinan, los buenos deben asociarse; de lo contrario, caerán uno por uno, un sacrificio despiadado en una lucha despreciable”. La frase que otros le atribuyeron después, tal vez a partir de esa, dice que “lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los buenos no hagan nada”. Una expresión exitosa pero que olvida algo presente en la original: la necesidad de la unión.

 Por otra parte, dice el proverbio que “cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo”. ¿Pero qué ocurre cuando existen motivos para pensar que la intención del que señala no es la aparente? Que, por necio que consideren al observador, la mirada de este ha de posarse en todos los elementos presentes. Y principalmente en la actitud del “sabio”.

 A la hora de abordar el 17-A necesitamos por igual mirada lúcida y sentido comunitario.

Nosotras, activistas que a estos efectos nos identificamos como RSP17, hace ya un año que comenzamos a desafiar el discurso de un sujeto también colectivo que se arroga la autoridad. Lo veníamos haciendo en otros ámbitos, pero el destino quiso que uno de sus crímenes más importantes de los últimos años se ejecutara en un lugar que conocemos muy bien, lo cual activó inmediatamente la decisión de abrir una nueva línea de trabajo: el análisis de lo que se ha venido en llamar 17-A.

 Recordemos en un solo párrafo las conclusiones provisionales de nuestra mirada, a partir de la constatación de que la versión que se nos ha dado desde la policía y los medios de comunicación está plagada de contradicciones y es incompatible con los hechos presentados:

 Consideramos que los hechos de carácter criminal que tuvieron lugar entre el 16 y el 21 de agosto de 2017 en diferentes escenarios de Catalunya no fueron concebidos ni perpetrados por ningún grupo yihadista. Mantenemos con firmeza desde el primer día que se trató de una operación de bandera falsa en la que participaron aparatos del Estado español, posiblemente junto a servicios de inteligencia externos, y en la que colaboraron, al menos desde el atropello masivo del día 17, los responsables de la policía catalana. Sostenemos, por tanto, que todas y cada una de las 24 personas muertas durante esos días (incluidas, por tanto, las calificadas como “terroristas”) son inocentes y fueron asesinadas en diferentes fases de la citada operación, cuyo contexto de sentido fue doble: dar continuidad a la estrategia de falsos atentados islamistas en Europa y bloquear el proceso de soberanía de Catalunya, con un castigo específico a Barcelona.

 Y aquí ofrecemos una relación concisa de las fases visibles de la operación:

1) Alcanar, 16 de agosto. Voladura controlada (una de las posibilidades que barajaron inicialmente los Mossos) de un chalet utilizado como parte del plan que se atribuiría a los “terroristas” y para retener a algunas de las personas capturadas que serían luego presentadas como tales. Entre los escombros aparecen los cadáveres de dos de esas personas y un herido.

2) Barcelona, 17 de agosto. Acción central: atentado en la Rambla mediante una furgoneta, ejecutado por un conductor entrenado con la cobertura de agentes de apoyo pertenecientes a una agencia o servicio no identificado. 14 personas muertas in situ o en las horas o días posteriores. Una persona más es asesinada ese día en otro punto de la ciudad, tal vez con el fin de eliminar un testigo o por la necesidad de usar su vehículo debido a un contratiempo.

3) Cambrils, 17 y 18 de agosto. Operativo dirigido por los Mossos de Esquadra, simulando un nuevo atentado y la inmediata reacción policial. 6 personas muertas: cinco jóvenes de Ripoll apresados horas o días antes y una mujer que transitaba por la zona.

4) Subirats, 21 de agosto. Los Mossos cierran el ciclo comunicando la muerte del supuesto conductor de la furgoneta -otro de los jóvenes capturados- que habría sido abatido por los disparos policiales en ese municipio.

Salvo excepciones, no vamos a repetir en este tercer artículo lo ya dicho en los dos anteriores, que fueron publicados en primera instancia por La Haine y de los que mantenemos todos y cada uno de sus puntos. Quien quiera puede consultarlos en los siguientes enlaces:

1) lahaine.org/fI5G  2) lahaine.org/fL1a 

El presente texto se divide a partir de ahora en estos tres apartados: un breve análisis de la nueva oleada de mentiras difundida desde los aparatos del Estado, la operación del 17-A en su contexto y nuestra interpretación del escenario actual (agosto de 2018) con sus retos.

1) Agosto de 2018: nerviosa inundación de mentiras

Desde el primer día de agosto de este año estamos asistiendo a un auténtico chaparrón intoxicador sobre el 17-A cuya fuente principal son los aparatos del Estado español y sus ramificaciones mediáticas. El punto de arranque es esta vez la apertura parcial del secreto de sumario el pasado 31 de julio: una maniobra previsible, por cuanto los responsables y cómplices de los hechos del año pasado necesitaban inundar los medios con información dirigida a consolidar la culpabilidad de unos chivos expiatorios. Y qué mejor que hacerlo apenas unas semanas antes del primer aniversario de los crímenes.

 De esta forma, son ya centenares los titulares, artículos y reportajes que en apenas unos días han llegado a las portadas y páginas más destacadas de todo tipo de medios, llamando la atención de algunos destinatarios que se preguntan -generalmente sin elaborar la respuesta- por la razón de tal repentino aluvión tras muchos meses de sequía.

 Esta actitud se asemeja a la del estudiante que tiene tiempo de explayarse en un examen de desarrollo y lo hace disertando sobre mil y una cosas que llenan el vacío de lo que ignora o no recuerda, aspirando a que todo ese relleno logre el efecto deseado de mostrar que en el fondo es apto. Lo que ocurre, sin embargo, en el caso del 17-A, es que el interpelado conoce muy bien las respuestas y no quiere darlas.

En realidad, no puede transmitirlas sin poner en juego su propia existencia, así que ha de atiborrarnos de infinidad de pequeñas verdades (sin duda el sumario contiene muchos datos ciertos) para ahogar gigantescas mentiras.

 Imágenes que “delatan” a los culpables

 Uno de los elementos más importantes de esta gran ofensiva mediática está siendo, además de los titulares, el material visual. Cobra especial importancia la sucesión de imágenes que diversos medios presentaron como si fueran extraídas de varios vídeos en los que los “yihadistas”, según se nos dice, muestran los preparativos de los atentados. Se trataría de parte del material que contenía una cámara Canon que la policía dice haber hallado en la casa de Alcanar. Se nos había dicho que cuando parte de los “terroristas” viajaron a París se hicieron las fotos con otra cámara adquirida allí; pese a lo cual hay también imágenes de ese viaje en la Canon.

 Cabe reseñar que el día que se anunció el levantamiento de parte del secreto del sumario (el 31 de julio) las agencias informaron lo siguiente: “el juez no facilitará a las partes las imágenes de la célula terrorista manipulando explosivos en la casa de Alcanar (Tarragona) que saltó por los aires la víspera de los atentados”. Apenas unos días más tarde (el 6 de agosto) ese material -cuya fuente son los Mossos- estaba en todos los medios. No ha pasado nada.

 

Vamos a tomar como ejemplo el tratamiento que ha dado el diario El País: https://elpais.com/elpais/2018/08/06/album/1533564678_492715.html#foto_gal_1

Antes de entrar en el análisis del material gráfico, es necesario detenerse en el titular que acompañaba a las imágenes: “Los terroristas de Barcelona, mientras preparaban los atentados”. Aunque queramos pasar por alto el error de omitir Cambrils (en Barcelona supuestamente actuó un solo “terrorista”), tal titular sugiere que las imágenes se van a referir a la preparación de lo que ocurrió en esas dos localidades según la versión oficial: es decir, sendos atentados con vehículos.

Pues bien, en ninguna de las imágenes hay relación alguna con los preparativos de ataques de tal factura. No es un asunto menor, porque aunque hubieran titulado “Los terroristas de Barcelona y Cambrils, mientras preparaban los atentados que pretendían llevar a cabo inicialmente” (algo más acorde a la versión oficial) seguiría habiendo problemas: una y otra vez se nos está diciendo que lo que querían en un principio era volar lugares como la Sagrada Familia, el Camp Nou, la Audiencia Nacional o la torre Eiffel.
Dejamos a la interpretación de las y los lectores si lo que ven en esas fotos se parece en algo a la planificación de algo así. Solo esto sería motivo suficiente para cuestionar lo que vemos, pero hay mucho más. Es suficiente echar un rápido vistazo a las imágenes para deducir cosas como las siguientes:

 -Para empezar, se nos dice que se trata de capturas (fotogramas) de vídeos grabados apenas dos o tres días antes de la explosión de Alcanar (13 y 14 de agosto). Sin embargo, de momento no se ha facilitado ni un solo segundo de esas supuestas grabaciones de vídeo. Es algo muy habitual en las operaciones de bandera falsa que hemos visto estos años en Europa: lo que se presenta al público son imágenes estáticas sin rasgos de fotogramas. Uno de los diarios más cercano al partido que gobernaba en el Estado español en agosto de 2017 (La Razón) llega al extremo de ofrecer esa veintena de imágenes no por separado, sino una detrás de otra simulando un formato de vídeo que obviamente no es real. Incluso se atreven a titular “Vídeo de cómo se prepararon los atentados de Barcelona”. No tenemos, por tanto (al menos en este momento, porque la tecnología disponible permite casi todo) imágenes de vídeo. Esperamos que tome note quien corresponda, de cara a solicitar su visualización durante el juicio.

 -Pero los Mossos llevan al sumario, junto a las imágenes, la supuesta transcripción del audio de los “vídeos”.

Es obvio que con ello intentan reforzar la veracidad de la existencia de estos.
La transcripción incluye, curiosamente, todos los tópicos imaginables que resultan útiles para asociar a los jóvenes muertos al “yihadismo”: constantes invocaciones a la divinidad, alusiones genéricas a los “enemigos de Alá”, a “nuestros enemigos”, “nuestra religión”, al “paraíso”, al “odio a los infieles”, a un líder del que apenas se acierta a dar el nombre correcto (se titubea entre Abu Bakr Al Bagdadi y Abu Mohamed Al Adnani), a la ciudad de París como objetivo, etc. No faltan precisiones sobre el coste del material que han “preparado” o sobre qué es uno de esos objetos: una “granada de mano”. Incluso se alude y amenaza específicamente a los Mossos (nos preguntamos si no se trata de un cameo de los autores de las transcripciones). No hay ningún discurso de carácter político o religioso, sino solo breves frases que incluyen los mencionados elementos, y frecuentes risas.

Se usa la segunda persona del plural, por lo que se ha de presumir que los “terroristas” piensan en espectadores y que estos son los citados “cristianos”, pero dado que el tono es de futura amenaza (“vais a ver”, “vendremos”…) se ha de entender que quieren difundir los vídeos ANTES de atentar y no después, lo cual carece de sentido si dan su nombre y muestran su rostro. Como prueba falsa, en cambio, tiene pleno sentido.

 -La ropa de quien se nos dice que es Younes Abouyaquub parece la misma que portaba el supuesto Younes que figuraba en el vídeo de la Boqueria [ver nuestro segundo artículo] y por tanto sería la misma que llevaba el día que nos mostraron su cadáver (21 de agosto), ya que desde el atropello de las Ramblas, y siempre según la versión oficial, no tuvo refugio. Es decir, al menos desde el día 13 y hasta ocho días más tarde no se habría cambiado de indumentaria, si bien hay que hacer constar que los Mossos han cambiado su versión: ahora afirman que antes de morir en Subirats se cambió de ropa, aunque no nos explican dónde ni cómo. Hay algo que nos resulta aún más llamativo en la camiseta del joven que se nos quiere identificar como Youssef Aalla: en la mayor parte de fotos su color rojo y su contraste aparecen notoriamente difuminados, y sus contornos mal definidos. Compárese la definición de esa prenda con la que llevan otras personas que aparecen en las mismas imágenes, y compárense también entre sí las dos imágenes que contienen un primer plano del supuesto Aalla, teóricamente pertenecientes al mismo vídeo).

 -Esas diferencias en definición y contraste son también muy evidentes, en algunos casos, en los brazos y en especial en las extremidades.

Las manos y los pies aparecen en algunos casos convertidos en manchas informes.
Véase, por ejemplo, la siguiente imagen:

 El pie derecho del chico de la izquierda y la mano izquierda del joven de la derecha están completamente desfigurados; no así otras partes de sus cuerpos y los objetos. En esta otra imagen, esa misma mano izquierda adquiere un aspecto más que sorprendente:

 -Las imágenes vienen acompañadas, en cada medio, de unos “didácticos” pies de foto que nos instruyen: los dedos hacia arriba son muestras de salafismo y quienes aparecen ahí están manipulando lo que algunos han llamado “la madre de Satán”. ¿Esas aseveraciones son rapidísimas interpretaciones elaboradas por los medios en cuanto recibieron el material o venían junto a este?

 -Aparentemente no hay interacción visual ni contacto físico entre las personas. Y sobre todo surgen más que dudas respecto a la interacción con esos “explosivos” que se nos dice que manipulan. En la mayor parte de la serie donde aparecen varios jóvenes en una estancia con dos colchones, ninguno llega siquiera a tocar los objetos. Su actitud hacia estos es más bien pasiva, no de manejo o manipulación, y nulo valor tienen esas otras imágenes en las que no hay personas o no son identificables. En el resto de la citada serie, vemos más cosas; en una imagen el joven de la camiseta roja y el de la camiseta a rayas tienen las manos (el primero, curiosamente, sin los guantes que sí lleva en el resto de fotos) junto a una especie de tubos depositados en el suelo: solo un vídeo bien definido podría probar que están tocando y, si es así, qué tocan. En otra, el joven sentado a la izquierda parece sostener algo -una suerte de tubo irregular- que no es posible saber qué es. En una tercera, el joven de la camiseta difusa -el efecto llega a sus brazos- también parece tocar un tubo, pero lo más llamativo es que el joven en primer plano (Younes, nos dicen) no puede estar realmente sosteniendo ese pequeño objeto negro. Observe el lector con atención la posición de los dedos de su mano derecha:

 -Llama la atención -siguiendo el guión de los Mossos- que estas imágenes no contengan ni rastro de simbología religiosa o política: ni ejemplares del Corán, ni banderas negras, ni cintas en el pelo, ni ninguna otra cosa. Ni siquiera unos peculiares pañuelos rojos de los que hablaremos después. Parece claro que quienes hayan decidido crear y/o editar estas imágenes (tal vez a partir de fotos o vídeos requisados por la policía en los registros de los domicilios particulares de los muertos) no quisieron complicarse mucho la vida introduciendo más cosas en ellas.

 -En cualquier caso, y si fueran imágenes reales, no logramos entender cuál sería el objetivo de su toma o grabación por parte de los presuntos malhechores. En cambio, si están fabricadas (para nosotrxs la manipulación evidente es la de las mismas fotos, no la de esos “explosivos”) lo comprendemos sin ningún problema: se trata de incluirlas en el sumario para intentar demostrar la culpabilidad de las personas que se nos dice que están representadas ahí y que, salvo en un caso, han muerto.

 -Si aún creemos que estas escenas no están manipuladas, podemos hacer uso de cualquier aplicación de análisis de imágenes, como Image Edited (que en muy pocos segundos nos dice que todas están probablemente editadas), Fotoforensics o Forensically.

Si dentro de esta última herramienta utilizamos la función de Error Level Analysis (análisis de nivel de error) o la de Noise Analysis (análisis de ruido) con un nivel de opacidad del 0,47 obtenemos esta imagen a partir de la foto que hemos insertado en primer lugar en este artículo, sin manipular absolutamente nada:

 Sobran los comentarios ante las enormes diferencias en definición y contraste entre elementos y zonas teóricamente al mismo nivel dentro de la imagen. Y es solo un ejemplo. Aunque estas herramientas se han de usar con prudencia, y más aún cuando el material son imágenes que han podido ser tratadas previendo un posterior análisis, invitamos a quienes nos leen a usarlas y a reflexionar sobre los resultados, sabiendo que hay un margen para la interpretación. Para nosotros es evidente que se trata de imágenes manipuladas, y además con un grado de tosquedad que no esperábamos: creíamos que se lo currarían más.

 Contradicciones y mentiras en progresión geométrica

 Cuando alguien miente varias veces y después desea sostener sus embustes en el tiempo, si opta por volver a mentir se introducirá en un bucle del que no saldrá indemne… salvo que sepa o pueda imponer a los demás su criterio en cada momento, sea este cierto o una patraña. Es lo que ocurre con los Mossos y con los medios más manipuladores. Caen una y otra vez en errores, mentiras flagrantes y contradicciones, pero no se ha producido un escándalo y aparentemente la mayor parte de la opinión pública no le da importancia.

 Durante las últimas semanas son decenas las muestras de intoxicación y necesitaríamos centenares de páginas para aproximarnos someramente a todas ellas. Nuevamente nos vemos en la necesidad de elegir, así que además del grotesco intento de los “vídeos” traemos a colación aquí solo un ejemplo más, pero no menos importante.

Nos referimos a la persecución policial en la Rambla el 17 de agosto de 2017.

 “El Periódico de Catalunya” publicó el 11 de agosto del presente año una entrevista a una agente de la Guardia Urbana que se encontraba en la plaza de la Gardunya junto a un compañero. Les llegó por radio el aviso de que una furgoneta bajaba a toda velocidad por la Rambla y en segundos llegaron al lugar. Vieron la furgoneta ya vacía, así que decidieron cargar las armas y buscar a los responsables (pensaban, y seguramente no iban descaminados, que no era obra de una persona aislada). En ese punto de la entrevista, la periodista escribe: “Fueron momentos muy tensos y hasta pasadas varias horas no se consiguió ninguna pista del autor del atropello, que había huido a pie…” La negrita es nuestra. En realidad, si es cierto que un documento del conductor fue encontrado en el vehículo, no debieron pasar varias horas, pero lo que nos importa aquí es que en esos instantes ni esta agente ni al parecer nadie más tenía datos acerca de ese individuo en ese momento. Lo único que se llegó a decir es que un turista italiano forcejeó con el conductor y que este, para huir, le enseñó su “cinturón explosivo”.

 Solo cuatro días más tarde, el 15 de agosto, el mismo rotativo publicó otra entrevista a un agente de los Mossos que según el periódico se encontraba en el momento del ataque “realizando tareas de prevención antiterrorista” frente al club Capitol y junto a su vehículo de la Brigada Móvil. Emprendió una persecución a pie y después subió al vehículo, por lo que presumimos que llegó unos segundos más tarde que la pareja que estaba en la plaza de la Gardunya. Al llegar a la furgoneta también la vieron vacía, pero según él, “un agente de la Guardia Urbana nos avisó de que el conductor era un joven con camiseta a rayas que había huido corriendo Rambla arriba”. Pero no solo eso; el Mosso narra que al llegar a la Boqueria un vigilante de seguridad les dijo: “Acaba de entrar y lleva una camiseta a rayas y un cuchillo en la mano”. Y que acto seguido iniciaron una maniobra de asalto.

 Pues bien, en las entrevistas realizadas el año pasado a los diferentes agentes de la Guardia Urbana que llegaron en primer lugar (los 3 de la USP ubicada en la Plaza de Catalunya y otro agente más que se encontraba en la zona) en ningún momento dijeron que vieron al conductor, aunque periódicos como El Mundo se recrearon escribiendo en el transcurso de una de esas entrevistas que “Younes” portaba una “Walther P99 con 16 balas y un cargador extra con otras 16”. Y solo esos agentes pudieron haber informado a los Mossos acerca del aspecto de esa persona. Tampoco hubo la menor referencia al testimonio de ese vigilante de la Boqueria.

 Si además tenemos en cuenta que en las imágenes del mercado que los Mossos filtraron en su día “Younes” aparece caminando sin llevar nada remotamente parecido a pistolas, cargadores, cinturones explosivos o cuchillos, y que en el vídeo que analizamos en nuestro anterior artículo se observa lo mismo (recordemos además que en esas imágenes el mercado está vaciándose, sin atisbo alguno de persecución o “maniobra de asalto”), creemos que la respuesta a la pregunta de quién está mintiendo es muy clara. Habrá que recordar a esos entrevistados que su propio jefe (Trapero) afirmó en su primera rueda de prensa el día del atropello que, según testigos, el conductor no iba armado; y dijo más: “nos fiamos de los testigos”.

 Dejamos para otra ocasión el análisis de mentiras igualmente enormes, como las últimas sobre el episodio de la muerte de Younes, pero de momento solo lanzamos al aire unas pocas cuestiones: ¿cómo se “desabrocha” la camiseta a rayas que llevaba en la Boqueria, y dónde tenía el cinturón de explosivos y los cuchillos cuando “escapó” de la furgoneta? ¿Y si era otra prenda, dónde se cambió de ropa, si se nos ha dicho que lo único que hizo del 17 al 21 fue vagar sin rumbo sin despertar las sospechas de nadie? Los Mossos entrevistados recientemente han dicho que el joven caminaba con la camisa “desabrochada”, que después la levantó para mostrar el cinturón y que además portaba dos cuchillos. Y que ese fue el motivo para efectuar los disparos. Unos disparos, por cierto, que fueron dirigidos a diferentes partes de su cuerpo (según la versión oficial, Younes llegó a levantarse y caminar) y no solo a la cabeza, cuando cualquier policía que se enfrenta a quien puede llevar explosivos sabe que ha de evitar que estos se activen debido a las balas o a una reacción del sujeto, por lo que su objetivo ha de ser el cerebro.

 No deja de resultarnos indignante que por enésima vez se mienta con tal desfachatez y que no haya ningún tipo de consecuencia.

 La vía de la calumnia

 Hafida Oukabir es la hermana de Moussa y de Driss Oukabir. Solo tres días después de los atentados fue entrevistada por Tele5 en directo, desde Ripoll. En ella afirma que vio por última vez a Moussa el mismo jueves 17 a las 2 de la madrugada: “Vino porque se dejó una bicicleta en el portal de mi casa, y le dije ‘Moussa, tío, llevátela porque como los vecinos digan algo o se la lleven yo no me quiero hacer responsable’. ‘Sí, la vendré a buscar, la vendrá a buscar’ y el jueves a las 2 de la madrugada la vino a buscar. (…) No noté nada raro, no me dijo nada raro, para nada”. Algunos de sus conocidos aún vieron a Moussa por el pueblo unas horas más tarde, en moto. Sobre Driss, su hermana dijo que ni siquiera es religioso y que algunos de sus hábitos no son propios del Islam. Sus familiares, como los de otros muertos o acusados, aseguran que todos ellos llevaron una vida completamente normal hasta su desaparición. Una vecina de Younes manifestó públicamente que sobre todo no entendía por qué el joven se compró semanas antes una moto nueva, si sabía que apenas le quedaba tiempo para usarla. Además, las acusaciones contra quien durante un tiempo ejerció como imán en Ripoll chocan con los testimonios de cualquier persona de la localidad que lo conoció y que niega que fuese una persona con ideas o actitudes extremistas.

 En cualquier otro contexto de violencia política, buena parte de esos familiares, vecinos, amigos y conocidos habrían dado con sus huesos en comisaría y algunos también en la cárcel por complicidad con los delincuentes o encubrimiento. Recordemos a este respecto, y esto es muy importante, que los jóvenes dejaron de ser vistos por sus vecinas en momentos diferentes: el compañero de piso de Es-Satty dice que lo vio el 15, a Younes se le vio al menos el día 16 y a Moussa varias veces el mismo día 17, como hemos dicho (su hermano permaneció en Ripoll), pero el padre de los hermanos Hichami no podía contactar con ellos por teléfono desde hacía dos semanas, según dijo apenas horas después del atentado de Barcelona.

 Si estos testimonios no son falsos (y es lo que creemos, porque las capturas de los jóvenes por parte de quienes les seguían debieron hacerse necesariamente de forma discreta y en momentos diferentes), se hace difícil pensar cómo algunos desaparecidos y otros que continuaban haciendo vida normal pudieron juntarse el 13 y el 14 en Alcanar para grabar los “vídeos” de los que hemos hablado al comienzo. Y si pueden ser falsos, es curioso cómo los Mossos no muestran el más mínimo interés respecto a estos testigos. Lo que sí están intentando denodadamente es destruir la imagen de los muertos e imputados, retorciendo y descontextualizando declaraciones de gente de sus entornos e incluso sacándose de la chistera dos supuestos “testigos protegidos” que un año después, según medios como El País, han identificado “al detenido Driss Oukabir como pieza clave de la célula yihadista de Ripoll”.

Recordemos que Driss Oukabir acudió por su propio pie a comisaría la misma tarde del 17 de agosto de 2017 al ver su fotografía en medios de comunicación.
La figura de los testigos protegidos está definida de tal manera que permite acusar y condenar a cualquier persona por cualquier motivo, si la razón de Estado lo reclama.

 Un esquema conocido y varios pañuelos rojos

 Constatamos que para elaborar el guión posterior al atentado se ha recuperado el planteamiento de hace 14 años en Madrid, basado en el alineamiento de tres líneas: la policial, la judicial y la mediática. Para ello, a los responsables y encubridores les ha resultado imprescindible tomar una actitud que llama la atención a bastantes personas que no acaban de entender su porqué. Nos referimos a la sobreactuación. ¿Qué queremos decir?

 A primera vista se nos presenta un caso sencillo: varios jóvenes que hacen vida normal son “radicalizados” por un “imán” y ejecutan un atentado (o dos, si se considerase lo acaecido en Cambrils como tal, que no lo es) contra civiles; esos jóvenes son identificados en cuestión de minutos o de horas, y finalmente son “abatidos”. No tienen conexiones externas, ya que su actividad nace y termina en su grupo, según se nos dice. También se nos dice que apenas han necesitado dinero y que ni siquiera tenían armas de fuego: todos sus “recursos” se podían adquirir en tiendas por cualquier persona. Pues bien, para juzgar algo así se ha dispuesto un sumario de más de 10.000 folios (21 volúmenes) y cuatro DVD. La razón para ello es clara y tiene múltiples precedentes: al tratarse de una operación de bandera falsa, sus responsables han creído necesario aportar una “literatura” enorme de elementos de los que ninguno en solitario serviría para incriminar a nadie, pero que en su conjunto pretenden dar la sensación de que las personas muertas o acusadas tienen rasgos compatibles con aquello de lo que se les acusa. Piensan los mentirosos y manipuladores, no sin razón, que de cara a la opinión pública actuar así es suficiente para etiquetar como culpables a aquellos sobre los que se ha puesto el punto de mira desde el primer momento.

 Los ejemplos de ese tipo de elementos son múltiples en el sumario: desde declaraciones manipuladas de familiares y vecinas/os de Ripoll acerca de la personalidad o forma de ser de los jóvenes muertos o acusados (incluido un caso de violencia de género que obviamente no solo no guardan relación con los hechos sino que sugieren que un verdadero militante yihadista no habría puesto en riesgo así el atentado de su vida), hasta un cúmulo de especulaciones gratuitas e imposibles de verificar acerca de las supuestas intenciones de los “terroristas”, pasando por cuestiones en principio anecdóticas pero con poder estigmatizador. En definitiva, todo lo que pueda hacerles parecer culpables, como la cuestión de los pañuelos rojos, y nos detenemos aquí un momento.

 Cuando los mossos ejecutaron la operación “antiterrorista” de Cambrils, quedaron en el suelo y en los cuerpos de los jóvenes algunos pañuelos de color rojo. Alguien debió tener la ocurrencia de que añadir tales prendas (además de los cinturones falsos) aportaba verosimilitud de cara a probar la identidad terrorista de esos individuos. Más tarde debieron pensar que ese rasgo, más propio de activistas zapatistas o izquierdistas occidentales o turcos, requería algún tipo de explicación. Esta, una vez más, no procede de los acusados que quedan vivos, sino de un descubrimiento que al parecer han realizado los propios Mossos: los “terroristas” se inspiraron en la figura de un tal Abu Dujana, coetáneo de Mahoma y, siempre según ese cuerpo policial, conocido en la tradición islámica como el “guerrero del pañuelo rojo”, debido a que “se cubría la cabeza con esta pieza de ropa al entrar en combate”. Lo cierto es que no solo no hay rastro del uso de tales pañuelos en ningún otro atentado “islamista” ocurrido en Europa en los últimos años, sino que ni siquiera lo luce en ningún momento -ni en Barcelona ni en Subirats- el joven al que se acusa del atropello de la Rambla, y tampoco hay rastro de él en los “vídeos” de los que ya hemos hablado.

 Lo que queremos subrayar aquí es la necesidad que han sentido quienes han elaborado ese sumario para buscar cualquier cosa, por más peregrina e incongruente que fuera, para añadirla con el fin de consolidar la imagen de maldad que desde el principio se ha atribuido a esos jóvenes. No olvidemos que para cualquier Estado su razón justifica los medios.

 2) Contexto de la operación del 17 de agosto de 2017

 El Estado español, como otros en Europa, no solo ha recobrado e incluso extendido el monopolio de la violencia durante los últimos años, sino que ha logrado un importante control de la construcción narrativa de lo real, entendiendo por ello las condiciones de existencia y posibilidad de fenómenos con impacto social y político en la opinión pública. El caso español tiene además una peculiaridad que nos parece significativa: la Constitución de 1978 estructura y ampara la no separación de poderes: la mayoría de altos cargos del Estado, incluidos los del poder judicial, son elegidos por o a propuesta del Gobierno de turno o de los partidos mayoritarios en las Cortes. Los controles institucionales al poder del Gobierno pueden activarse puntualmente, pero no operan cuando es la razón de Estado y su “seguridad” la que se impone, como en este caso.

 De esta forma, el marco jurídico-político español es un campo propicio para la ejecución y posterior ocultamiento de operaciones criminales de bandera falsa.

Lo vimos en el 11-M (aunque se trató de una operación diferente) y lo estamos viendo de nuevo ahora: en un asunto que afecta a la seguridad del Estado, el poder judicial seguirá las directrices políticas de quienes dirigen a las FCSE.

 Dado que nos encontramos en el primer aniversario de la matanza y que habrá algunas lectoras y lectores que nos leerán por primera vez, queremos recordar que nosotrxs situamos el 17-A en el marco de una renovada estrategia terrorista desplegada especialmente en el continente europeo desde 2012 (año de su preludio) y fuertemente intensificada desde 2015. Esta especie de renovada red Gladio fue impulsada en primera instancia, según nuestros datos, por una acción conjunta entre el Estado francés e Israel, a la que pronto se sumaron otros Estados: el último de ellos, el español. Las operaciones desarrolladas tienen similitudes entre sí y su resultado hasta ahora es de alrededor de cuatro centenares de asesinatos, incluidos los de decenas de jóvenes capturados y finalmente ejecutados para presentarlos como “autores materiales” de los hechos.

 La cuestión es que nos encontramos en un momento que sugiere que esta campaña terrorista se va a reactivar. Hemos elaborado unas gráficas que muestran, por un lado, la evolución del número de operaciones terroristas año tras año desde 2012; y, por otro, la evolución del número de víctimas mortales (incluidos los “terroristas”). Conviene recalcar que los datos pueden variar porque quedan más de cuatro meses para que termine 2018. Dentro de cada operación hemos incluido, en su caso, diferentes eventos conectados entre sí: por ejemplo, el ataque a Charlie Hebdo y lo sucedido en un supermercado kosher de París se han incluido dentro de la misma operación, al igual que hemos hecho con todos los sucesos violentos en torno al 17-A. No incluimos los atentados ocurridos en la Federación Rusa ni en Turquía.

 Gráfico 1 – Atentados islamistas en Europa (2012-2018). Número de operaciones

  

Gráfico 2 – Atentados islamistas en Europa (2012-2018). Número de víctimas mortales

 

Observamos varios datos significativos. Hemos contabilizado 397 víctimas mortales. De ellas, 271 (68,2%) se produjeron en el Estado francés, 43 (10,8%) en el Estado belga y 38 (9,5%) en el Reino Unido. Es decir, que aunque creamos que estamos ante un fenómeno global y omnipresente en Europa, solo tres Estados reúnen en conjunto casi el 90% de las víctimas. El mayor número de muertes se produjo en 2015 (el año en que esta dinámica irrumpió con su mayor crudeza) y desde entonces comienza un descenso progresivo, acentuado en los dos últimos años. Sin embargo, el número de operaciones sigue creciendo progresivamente, al menos hasta el año pasado.
Una tercera gráfica nos reflejaría otro dato muy interesante: estas operaciones también se diversifican geográficamente con el paso del tiempo: en el año más sangriento, 2015, ocurrieron en un solo Estado (el francés), en 2016 en 3 y en 2017 en 5. En la mayor parte de Estados de la UE, muchos de ellos con importantes porcentajes de población musulmana, no ha habido en este periodo ni un solo atentado mortal calificado oficialmente como “islamista”: Italia, Austria, Países Bajos, Portugal, Grecia, Dinamarca, Irlanda, República Checa, Hungría, Polonia, etc.

 Se da la circunstancia de que este año la selección de fútbol del país más “atacado” ganó nada menos que el Mundial, por lo que hubo celebraciones en muchos lugares del Hexágono. Reparemos un instante en esto: miles y miles de personas festejaron el triunfo con medidas de seguridad que brillaron por su ausencia y no hubo el más mínimo ataque islamista, cuando los supuestamente numerosos e insaciables yihadistas tuvieron infinitas oportunidades de darse un festín de infieles y cristianos muertos. No es difícil averiguar por qué no ocurrió nada. Cuando los atentados son realmente operaciones de bandera falsa, no ha lugar a la improvisación: la elección de objetivos y el diseño de la ejecución requiere un tiempo considerable, entre otras cosas. Y obviamente los diseñadores y ejecutores de esta estrategia no podían saber que Francia ganaría el Mundial...

 Creemos, como hemos dicho, que existe un grave riesgo de reactivación de la campaña y que algunos de los atentados probablemente están ya avanzados en su desarrollo. No es descabellado pensar que sus responsables crean que el efecto de las matanzas perpetradas entre 2015 y 2017 puede estar debilitándose tras muchos meses de escasa actividad (el silencio puede convocar a la duda) y el incidente incruento del 14 de agosto en Londres podría ser el preludio de nuevos asesinatos.

 Terminaremos este apartado haciendo una mención al supuesto carácter islamista de los atentados. Si prestamos atención, nos percataremos de una cosa: al igual que suele ocurrir cuando una agencia o servicio de inteligencia realiza una operación encubierta, realmente nadie ha reconocido su responsabilidad en los hechos de Barcelona y de otros muchos atentados acaecidos en Europa y recogidos en esas gráficas. Veamos esto en el caso del 17-A, porque hay alguna información nueva.

 Por los datos del sumario que se siguen filtrando, sabemos que los Mossos reconocen ahora que las supuestas reivindicaciones de “ISIS” no se corresponden con los hechos y que ese supuesto grupo se apropió “de forma clara” de la autoría de los atentados. Es una forma de asumir algo evidente y que ese cuerpo policial no acaba de formular sin circunloquios: que tras casi un año no ha habido ninguna reivindicación creíble y que por tanto ni siquiera los autores -presuntos o reales- se manifestaron como tales. Y eso que los presuntos tuvieron múltiples oportunidades para ello antes, durante e incluso después, puesto que varios de ellos quedaron vivos, según se nos dice.

Los “terroristas” de Cambrils, que como todos los terroristas islámicos eran muy aficionados, según insisten los medios, a las redes sociales, dispusieron de varias horas para grabar o enviar un sencillo mensaje. No fue así. En otras palabras, lo que no se cuestionó en su día (la reivindicación de “ISIS”) se cuestiona ahora, pero sin cubrir el hueco que así se deja. Una muestra más del grado de improvisación con el que los encubridores de los criminales intentan atar los cabos. Pero a pesar de reconocer que “ISIS” no realizó los atentados, la maquinaria para manipular y expandir la confusión continúa, y TV3, por ejemplo, ha ofrecido estos días en horario de gran audiencia reportajes como “Descifrando el Estado Islámico” y otros similares.

 La reivindicación falsa es también un rasgo de la mayor parte de atentados que en Europa se atribuyen automáticamente al “Estado Islámico”, de modo que quienes desde su posición de poder han de gestionar el periodo posterior a un atentado redoblan sus esfuerzos para vestir de “yihadismo” lo que ha pasado. Toda esta energía empleada para intentar achicar un barco que hace aguas por todas partes se pone en marcha porque alguien no ve otra salida para salvar su pellejo y el de otros que viajan con él. Y en la nave viajan, entre otros, quienes idearon y gestionaron la citada estrategia en su primera fase, algunos de los cuales no están precisamente lejos de Barcelona hoy en día, como subrayaremos al final del artículo.

 Acerca del papel de servicios extranjeros

 Nos han pedido que incidamos más en la posible participación de servicios secretos foráneos en la comisión de estos asesinatos. Diferentes agencias internacionales parecían manejar abundante información previa acerca de la operación de Catalunya. Si la transmitieron, a quién, cómo y para qué es una cuestión que merecería ser abordada más en profundidad, pero adelantamos nuestra impresión: el CNI y otras agencias estatales disponían de toda la información necesaria, mientras que los Mossos habrían recibido sobre todo instrucciones para no convertirse en un obstáculo en el desarrollo del operativo, y sobre todo para que cumplieran responsablemente con el guión establecido en el caso de que se consumara un inevitable e imprevisible atentado islamista.

Así lo hicieron y siguen haciéndolo, aunque esa gestión, bien mirada, resulte una chapuza debido a la carencia de información que otros sí tienen.

 Aunque de momento no deja de ser una especulación, pensamos que los contactos de la CIA con los Mossos, incluso en suelo estadounidense, tenían ese objetivo, sin descartar que se hicieran también otro tipo de advertencias respecto a la evolución del “procés”. El hecho mismo de que servicios de inteligencia externos hablasen a la policía catalana de un próximo atentado ya podría ser considerado un aviso en ese sentido. Es este un terreno muy resbaladizo y abonado para las conjeturas, dado que por ahora es difícil obtener datos concluyentes. Con todo, además de lo que se ha dicho acerca de los servicios de inteligencia de Estados Unidos y de sus contactos previos al 17-A con los diferentes cuerpos de seguridad y servicios de inteligencia del Estado español, encontramos no pocas referencias a otro Estado políticamente muy próximo al de las barras y estrellas: Israel. Su presidente fue además el único del que tenemos constancia que hizo un seguimiento especial y en directo de los hechos de Barcelona, como expusimos en anteriores artículos. Las referencias a que aludimos (excluyendo las conjeturas sobre la razón de que algunas personas de nacionalidad israelí no fueran finalmente a esa zona de Barcelona a la hora de los hechos, ya que eso ocurrió también con personas de otras nacionalidades y es difícil averiguar más) son las siguientes:

 •Seis años antes del 17-A (concretamente, el 5 de junio de 2011), un conocido periodista de La Vanguarda, Eduardo Martín de Pozuelo, firmó un artículo con el título “Barcelona, nido de espías” y el subtítulo “Los servicios de los países que generan o sufren el terrorismo se instalan en la ciudad y usan negocios tapadera para infiltrarse”. Recomendamos su lectura: http://shr.gs/k0xfj6P Se menciona expresamente el crecimiento de la presencia de la CIA y del Mossad.

La aparición de estas siglas en multitud de películas y novelas ha logrado un efecto que interesa a las respectivas agencias: se ha llegado a un punto en que el público en general las asocia a la ficción, siendo incluso políticamente incorrecto (propio de “conspiranoicos”, al parecer) traerlas a colación en la vida real. Así que no está de más recordar que, efectivamente, son reales, actúan y matan.

 •El pasado 28 de julio el rotativo británico Daily Mail –no precisamente sospechoso de izquierdismo- se hizo eco de un reportaje periodístico israelí que apuntaba al Mossad como líder mundial en asesinatos durante la última década, sin parangón con otros servicios secretos. Al menos 800 operaciones en diferentes lugares del mundo, usando todo tipo de medios: www.dailymail.co.uk/news/article-6001335/How-Israels-secret-service-world-leader-assassins.html Obviamente el reportaje no detalla, por ejemplo, las operaciones más recientes y su ubicación, si bien termina con estas palabras: “But even as you are reading these words, someone, somewhere, is planning the next hit”.

 •Varios tuits escritos en inglés y enviados el 18 de diciembre de 2017 desde una cuenta recién creada con el nombre “Benjamin Paret” anunciaban “importante información sobre los ataques terroristas de Barcelona”, indicando que el cerebro fue un informador de la inteligencia española y que esta, habiendo recibido información desde otras agencias, no hizo una tarea preventiva. Hasta aquí, nada de particular, pero el mismo perfil escribió un texto también en inglés, aunque algo más largo, en http://medium.com Se dice en él, entre otras cosas, que siendo Es Satty “un claro riesgo para las comunidades judías, el servicio de inteligencia israelí lo mantuvo bajo una especial vigilancia electrónica”. En esta misma información se dice que el citado servicio emitió avisos de preparativos terroristas tanto a la “agencia de inteligencia española” como al “Ministerio del Interior”, pero que ante la falta de respuesta del gobierno español y ante el temor de un atentado inminente, la inteligencia israelí envió personal a Barcelona para proteger “edificios clave de la comunidad judía”. No se dan más detalles, no se citan las fuentes de esta información y no nos es posible verificar la identidad de “Benjamin Paret”, que no ha vuelto a escribir con ese nombre desde el citado día. El texto no parece elaborado por un simple usuario de twitter, sino que en origen podría corresponder a una publicación en inglés no identificada. En cualquier caso, la información, en lo que respecta a este punto, no parece dirigida a involucrar al Mossad en los hechos, sino a glosar su capacidad de obtener información y de advertir -una vez más- sobre atentados que finalmente tienen lugar. Obviamente nuestra lectura es distinta.

 •Un conocido miembro del Parlamento israelí, el extremista de derechas y colono Yehuda Glick (del partido Likud), publicó el siguiente tuit tras el atentado de Barcelona:

  “No sé por qué lo he recordado. 23 de abril de 2017. La alcaldesa de Barcelona condena a Israel debido a la ocupación”.

Probablemente se refiere a la moción que el Ayuntamiento de Barcelona había aprobado unos meses antes, en la que entre otras cosas se reconocía la legitimidad de iniciativas y campañas no violentas promovidas por la sociedad civil, como el movimiento BDS. Desconocemos si desde Catalunya alguien ha pedido explicaciones a Glick o a su partido (el de Netanyahu) acerca de su mensaje.

 •No disponemos de datos para afirmar que en el restaurante Maccabi -único restaurante kosher de Barcelona en aquel momento y estrechamente vinculado a Israel- había agentes en ese momento o con anterioridad. El periódico The Times of Israel indicó en la tarde del 17-A, algunas horas después del atropello, que aún quedaban nada menos que “80 israelíes” dentro del local (según testigos que permanecían en su interior, una mujer entró allí muy poco después del ataque gritando que había ocurrido un atentado y que el local debía permanecer cerrado). Aunque nos consta que es un establecimiento muy frecuentado a la hora de comer, no sabemos por qué había tantas personas (a las que habría que sumar, suponemos, las no israelíes) a las 5 de la tarde, si esa información es correcta. A fecha de hoy tampoco podemos saber si es o no casual que quien conducía la furgoneta saliera por la derecha -creemos que fue así porque la única puerta abierta que quedó abierta al detenerse el vehículo fue la corredera de ese lado- hacia la altura de ese restaurante.

 3) Escenario actual y retos

 •Si realmente todo hubiera sucedido como en 2017 nos contaron los medios convertidos en voceros de las diferentes policías, no habría habido ninguna necesidad de inundar los medios un año después con material orientado casi exclusivamente a "apuntalar" como fuese la culpabilidad de 8 personas muertas. El nerviosismo de los difusores de esta campaña de intoxicación (que tendrá continuidad, por la cuenta que les trae) nos hace recordar la conocida locución latina: excusatio non petita, accusatio manifesta.

 •Creemos, por tanto, que durante estas semanas nos hemos encontrado ante una nueva y formidable operación de manipulación de un aparato criminal para el que el 17-A es, desde sus preparativos, un asunto de Estado cuya resolución final debe ser similar a la del 11-M: un cierre en falso condenando “póstumamente” a los jóvenes (chivos expiatorios) asesinados y materialmente a unas pocas personas más relacionadas con ellos. En este apartado queremos llamar a la reflexión sobre los siguientes aspectos:

 •En el marco de una sociedad alienada, que en buena parte sigue confiando en la autoridad policial y judicial y que mantiene en general grandes prejuicios hacia las personas de origen árabe o relacionadas con el Islam, la gestión del 17-A que el Estado ha realizado hasta ahora ha dado sus frutos, pues sigue siendo reducido el grado de cuestionamiento social de su maniobra. Creemos que están completamente errados quienes afirman, en este primer aniversario, que “los terroristas no se han salido con la suya”.

Si, como mantenemos, los terroristas están libres y manejando los recursos para hacernos creer que fueron otros, y además han cumplido una parte de sus objetivos políticos, nos queda mucho por hacer para que esa frase se convierta en realidad. Ni siquiera son aún homenajeadas todas las víctimas: a ocho de ellas aún se les considera asesinas en lugar de asesinadas, y sus familias siguen soportando un doble e inmenso de dolor: haber perdido a sus hijos o hermanos (sin saber que han sido apresados para matarlos) y sentir la presión general para seguir creyendo que de la noche a la mañana se convirtieron en unos ciegos criminales. No es imaginable mayor perversión y oprobio.

 •Eso no significa que los gestores del sistema y de sus fechorías no estén encontrando problemas. Hay al menos una pequeña parte de las contradicciones de la versión oficial que sí está siendo objeto de discusión y debate en algunos ámbitos. Nos referimos, por ejemplo, a los requerimientos que algunas personalidades, organizaciones y medios nacionalistas o independentistas están lanzando para que el CNI aclare su relación con Abdelbaki Es Satty (mucho más conocido como “el imán de Ripoll”). Por una parte, volvemos a repetir que para nosotras es diáfano que el grado de culpabilidad de Es Satty es igual a cero: ya hemos dicho que todo apunta a que el CNI lo eligió para adjudicarle el papel de “imán” radical que propició la supuesta radicalización del resto de la inexistente célula. Aunque es habitual que el CNI y los diferentes cuerpos policiales mantengan contactos con responsables de mezquitas y comunidades islámicas con el pretexto de prevenir la “radicalización” y el “terrorismo”, en el caso de Es Satty los contactos con él fueron la excusa perfecta para el objetivo real: obtener a través de él información tanto sobre su persona como sobre diferentes chicos de Ripoll que serían vigilados, capturados o detenidos de forma ilegal y finalmente ejecutados. Todos ellos configurarían el “comando” imaginario que se nos ha presentado como autor. Fueron los elegidos, pero podrían haber sido otros. Por otra parte, quien nos haya leído hasta ahora entenderá muy bien que no nos resulte muy honesto que algunos sectores reparen solamente en un punto que puede dar frutos políticos determinados y se olviden de todo lo demás. No es honesto, pero tampoco inteligente, ya que difícilmente se logrará algún día la independencia amparando y homenajeando a quienes si bien han sufrido en diferente grado las consecuencias de la acción estatal tras el 1-O, en lugar de enfrentarse al Estado por algo tan sumamente grave como la operación de agosto decidieron colaborar con él y encubrirlo. Hay quien dice que los representantes del movimiento soberanista no supieron gestionar el 1-O y traicionaron al pueblo el 27 de octubre; nosotras pensamos que el origen de lo que finalmente pasó en otoño tuvo su arranque en lo que ocurrió en ese terrible 17-A al que a veces no se ha sabido prestar la suficiente atención desde un punto de vista político.

 •En otros sectores, como es el caso de parte de la izquierda independentista, hay muestras de mayor lucidez: en algunos casos se pide una comisión real de investigación (aunque en el marco de un régimen como este tal posibilidad sea inimaginable, exigirla tiene el valor de cuestionar y enfrentarse a la narrativa oficial) y en otros se vincula el 17-A a las guerras imperialistas.

Pero esta última asociación, bastante habitual en entornos pacifistas, puede resultar confusa: generalmente con ella se alude a que el capitalismo y sus guerras en el exterior acaban provocando una reacción de algunas personas o grupos que deciden matar en nuestra propia casa por venganza. Si es esto lo que se está pensando, creemos que es un error mayúsculo, porque la reacción con las guerras imperialistas es clara, pero muy distinta a esa. Para nosotras es evidente que no se ha roto el monopolio de la violencia terrorista: la destrucción y asesinatos diarios de los ocupantes en Palestina, el envío de armas al genocida gobierno saudí, las medidas (o inacción) para que las personas migrantes sigan llenando el fondo del Mediterráneo con sus cadáveres y la aniquilación de civiles y falsos “yihadistas” en Niza, Londres o Barcelona son solo diferentes frentes de acción de la misma bestia criminal.

 •Resultaría grotesco y repugnante que uno de los “señores X” de la dirección política de esta campaña asesina de atentados, el ex primer ministro francés Manuel Valls, natural de Barcelona, se convirtiera en candidato a la alcaldía de esta ciudad poco más de un año despúes del 17-A. Quien quiera obtener más información acerca de su posible papel en esta trama, puede consultar algunos artículos de la web francesa de investigación Panamza.

 •Las organizaciones sociales, políticas, vecinales, solidarias y de derechos humanos pueden allanar el camino hacia la justicia. Familiares, amigas y vecinas de las personas presentadas como terroristas han sufrido un proceso de estigmatización y una gran presión social, mediática y policial, de tal forma que por sí solas es muy difícil que reúnan fuerzas para enfrentarse a la maquinaria del terror. Estamos convencidas de que la policía se acercó a ellas tras el 17-A no con el fin de conseguir información sobre los jóvenes muertos, sino para obtener y manipular declaraciones de cara al sumario y al juicio y sobre todo para prevenir, detectar y desactivar cualquier movimiento dirigido a intentar descubrir la verdad. Compartir con ellas datos e impresiones como las que manifestamos creemos que es muy importante.

 •La localidad de Ripoll y el conjunto de sus vecinas y vecinos son clave si algún día se quiere hacer justicia. Lo son porque su estupor ante lo que ha pasado (derivado de su conocimiento de estos jóvenes, de sus vidas y de sus últimas horas en el pueblo) puede convertirse en energía para buscar la verdad. No ha de extrañar, por tanto, que el juez de la Audiencia Nacional niegue al Ayuntamiento de esta localidad, como ha hecho, su personación como acusación particular en la causa. Su presencia sería un riesgo. Aun así, si se hace el esfuerzo y la presión suficientes no puede descartarse que más adelante pueda producirse la personación.

 •El papel de los medios es el previsible. Los más afectos al poder pretenden estrangular preventivamente cualquier acercamiento a la verdad, pero también lo hacen medios considerados aún por algunos como progresistas. Tal es el caso, por ejemplo, de eldiario.es, medio que sigue al pie de la letra el guión policial y que en su momento llegó a autocensurarse por haber informado acerca del documental “Un nouveau Dreyfus?”, del periodista Cyrille Martin: se trata de un trabajo sobre Jamal Zougham, que lleva más de 14 años en la cárcel por unos hechos -el 11-M- en los que desde el primer día ha negado cualquier tipo de participación.

En Catalunya hay medios autonomistas como Ara (nos resistimos a calificarlo como independentista viendo su trayectoria ya desde antes del 1-O) que tienen una vía específica para recibir investigaciones e informaciones sensibles, pero que a la hora de la verdad no van más allá de la cantinela del imán y el CNI.
Los medios alternativos se encuentran en una difícil disyuntiva, porque saben que se juegan su futuro y el de sus trabajadoras si difunden información sobre el 17-A; lo comprendemos, pero al mismo tiempo pensamos que esta vez el rigor informativo, además de ser un imperativo ético, puede desbordar el alcance de la represión dados los cambios que puede generar en la opinión pública.

 •Agradecemos expresamente el trabajo de La Haine, por su decisión de acoger y difundir estos artículos. Este medio, sin conocernos, ha confiado desde el primer momento en el rigor de nuestro trabajo, al igual que lo hace con las aportaciones de otros grupos y personas. Queremos asimismo manifestar nuestra solidaridad con las personas que participan en ese proyecto y especialmente con Boro (periodista que será juzgado el próximo mes de octubre) y llamamos a construir un fuerte tejido de solidaridad en torno a él y a todas las personas perseguidas por su activismo y sus ideas. También agradecemos la difusión realizada por medios como Kaos en la Red y otros.

 •¿Acaso no vemos que el triunfo de los asesinos es que sigamos en silencio, permitiendo su impunidad y la comisión de futuros crímenes? Creemos que queda poco tiempo hasta que los sectores más avanzados de la clase trabajadora y de la sociedad en general tomen conciencia de qué está pasando. La resistencia a creer que en la Unión Europea están desarrollándose operaciones encubiertas y casos de “falsos positivos” (como pasó, por ejemplo, en Colombia) se derrumba simplemente con una mirada honesta a los hechos. Desde ahí solo hay un paso hasta entender que la toma de conciencia acerca de lo que está pasando puede transformar nuestras vidas, la organización social en la que nos encontramos, las políticas migratorias, bélicas y represivas, los discursos islamófobos y racistas y en definitiva las relaciones humanas en todos los órdenes.

 No tenemos poder, no estamos en el gobierno, no tenemos multinacionales, no dominamos la finanza especulativa mundial. ¿Qué es lo que tenemos para oponer? Nada más que la conciencia. La conciencia sobre los hechos, la conciencia de mi propio derecho, de que soy un ser humano y que no quiero ser más que eso; la conciencia de que lo que está en el mundo me pertenece –no en el sentido de propiedad–, me pertenece como responsabilidad, como derecho a saber, derecho a intervenir, derecho a cambiar.

Eso se llama la conciencia. (José Saramago)

 RSP17

 17 de agosto de 2018

 

 

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