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08/09/2017 :: Estado español, Nacionales PP.Catalans

La noche de San Daniel

x Izquierda Castellana
Los “moderados de turno”, “los Narváez y Borbón de turno”, deberían de estudiar y reflexionar un poco sobre la historia de este Estado en los últimos dos siglos

El aparato represivo-mediático, con la Fiscalía y otras instituciones de la Administración de Justicia en línea de vanguardia, afilan su estrategia para impedir el avance democrático y soberanista del Pueblo de Cataluña, y por extensión de todos los pueblos del estado.

 

El Presidente del Gobierno -el Jefe de la Mafia española–, aparentemente al menos el ideólogo mayor de esa estrategia, insiste una y otra vez en que no habrá referéndum, en que no habrá urnas el 1 de octubre en Cataluña, tremendo delito el de votar; pero que su estrategia será “moderada”, aplicando la “mínima fuerza necesaria” para conseguir sus objetivos.

 

Esa cultura antidemocrática y represiva no es por supuesto cosa nueva en el bloque dominante español, sino que es consustancial a él.

 

La noche de San Daniel. Puerta del Sol, 10 de abril de 1865

En esta editorial vamos a recuperar algunos episodios de gran transcendencia en la evolución política en el Estado español entre 1865 y 1866 y que conllevaron a la caída del Régimen Borbónico, a la expulsión de Isabel II en 1868 y a la proclamación de la I República en 1873.

 

Durante el transcurso de esos episodios gobernaba el Partido Moderado, partido que representaba los intereses más crudos de la oligarquía española. Quizás de esos antecedentes le viene a Rajoy su querencia por la denominación de "moderado".

 

En ese contexto de lucha contra la monarquía borbónica, por la expulsión de Isabel II y por el cambio de Régimen, estando éste en una actitud de total cerrazón e incivilidad, no muy diferente a la actual y ya sin otros recursos a su alcance que la represión, con Narváez como Jefe de Gobierno. Se prohibió entonces que los catedráticos emitieran opiniones políticas contrarias al orden constituido, legalmente según su percepción. Emilio Castelar, catedrático de Historia de la Universidad Central de Madrid, publicó en el periódico "La Democracia" el 21 de febrero de 1865 un artículo titulado “¿De quién es el Patrimonio Real?”, en el que denunciaba la apropiación ilícita de un 25% del Patrimonio Real enajenado para enjugar el tremendo déficit público existente, por parte de Isabel II, la tatarabuela del actual monarca. Y esto con el apoyo de la mayoría de las Cortes españolas (¿a qué nos suena esto?). Castelar, como la mayoría de la gente normal, consideraba que el Patrimonio Real era simplemente una parte del patrimonio del Estado.

 

Reproducimos unos párrafos recogidos en la enciclopedia Wikipedia en la que se describe el ambiente parlamentario español en el momento de los hechos: “La decisión de la reina de ceder el 75% del Patrimonio Real al Patrimonio Nacional, para que fuera vendido y así hacer frente al déficit del Estado, y de conservar para sí el 25%, fue presentada en las Cortes por el presidente del Gobierno y líder del Partido Moderado el General Narváez como un gesto «tan grande, tan extraordinario, tan sublime» que fue muy aplaudido por la mayoría de los diputados que calificaron a Isabel II de «émula de Isabel la Católica» y por la prensa dinástica que también se deshizo en elogios”

 

El Gobierno de Narváez exigió la destitución de Emilio Castelar de su Cátedra y ante la negativa del rector de la Universidad Central de Madrid (Juan Manuel Montalbán) de acatar las órdenes, este último es cesado y Castelar desposeído de su Cátedra e ingresado en prisión.

Los estudiantes convocan una concentración en la Puerta del Sol contra la represión y por la libertad. El ministro de Gobernación decretó el Estado de Guerra. No obstante, el día 7 de abril se celebra una primera manifestación en Sol. El lunes 10 de abril de 1865, un nuevo rector, ultra reaccionario, toma posesión jurando fidelidad a la reina Isabel II de Borbón. Se realiza una nueva y masiva convocatoria en Sol, que es salvajemente reprimida por unidades de caballería e infantería del Ejército español y también por la Guardia Civil, con el resultado de 14 muertos y más de 190 heridos.

 

De nuevo recogemos una breve descripción de Wikipedia de los hechos: “La mayoría de los muertos y heridos fueron estudiantes que no participaban en la algarada estudiantil, incluyendo ancianos, mujeres y niños. En cambio, la Guardia Civil sólo tuvo un herido, un centinela a caballo que recibió una pedrada –por lo que el ministro de la Gobernación Luis Gonzalez Bravo faltó a la verdad cuando aseguró ante las Cortes que se había «derramado la sangre de nuestros soldados»-”

Poco más de un año después, el 22 de junio de 1866, y ya cuando la situación del Régimen Monárquico era insostenible, se produce otro importante episodio, en esta ocasión protagonizado por suboficiales del ejército. Episodio que va a suponer el ya definitivo principio del fin de Isabel II.

 Los sargentos del cuartel de San Gil, ubicado en lo que hoy es la Plaza de España, se sublevaron con el objetivo de tomar el Palacio Real, cercano al lugar. Aunque desde el punto de vista militar no consiguieron sus objetivos, sí los consiguieron políticamente.

65 personas, la mayoría sargentos, fueron fusilados por decisión del Gobierno, aunque Isabel II expresó su disconformidad porque deseaba que se fusilara a todos los detenidos, más de 1000. Esta Borbón parece que no era muy partidaria de la respuesta proporcionada.

Toda la represión puesta en marcha no sirvió para impedir la caída del Régimen Borbónico y la proclamación de la I República. Los aparatos del Estado, haciéndose cómplices de aquella represión cuya única finalidad era la de mantener un Régimen totalmente corrompido, no hicieron sino aumentar su descrédito y su deshonra.

 Es cierto que la I República fue finalmente derrotada por las fuerzas de la reacción, pero después vino la II, en un proceso más maduro y con una presencia significativa del movimiento obrero y del movimiento feminista. Solo la intervención de las fuerzas del nazi-fascismo internacional consiguieron derrotarla.

 Actualmente está en un avance imparable el proceso republicano-soberanista catalán, que será un fuerte dinamizador de los procesos republicanos-soberanistas en el conjunto del Estado. Y en esta ocasión no hay nazi-facismo articulado a nivel internacional para venir a quitar las castañas del fuego a la monarquía española.

 Los “moderados de turno”, “los Narváez y Borbón de turno”, deberían de estudiar y reflexionar un poco sobre la historia de este Estado en los últimos dos siglos y no volver a ser el principal escollo para el avance democrático, cultural y científico de los Pueblos del Estado español.

 

Castilla a 6 de septiembre de 2017.

 Izquierda Castellana.

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