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08/06/2016 :: Barcelona

“La policía me voló los dientes con un proyectil”: el otro ‘caso Ester Quintana’

x Alba Carreres / Vice news
El 14 de noviembre de 2012, Enric Castillo iba por la Vía Laietana después de haber participado en la misma manifestación en la que a Ester Quintana le destrozaron un ojo.

 

El 14 de noviembre de 2012, Enric Castillo tenía 20 años y estaba subiendo por la Vía Laietana de Barcelona con sus amigos de vuelta a casa, a Vilassar de Mar, un pueblo cercano a la capital catalana, después de haber participado en la manifestación de la huelga general; la misma en la que a Ester Quintana le destrozaron un ojo.

Justo cuando estaba a punto de llegar a la plaza dónde cogería el autobús, recibió —supuestamente— el golpe que dice que le dejó sin dientes. Según su testimonio un grupo de las BRIMO (Brigada Mòvil dels Mossos d’Esquadra) disparó balas de foam para ahuyentar a un grupo de personas que estaban destrozando cristales de los escaparates así como elementos del mobiliario urbano. Enric Castillo dice no tenía nada que ver con todo aquello pero le tocó pagar el pato: el proyectil impactó contra su mandíbula y se la destrozó.

Enric Castillo quedó aturdido en el suelo por el impacto. En medio de un charco de sangre vio uno de sus dientes. “Tuve mucha suerte, si me hubiera dado en la nariz o en los ojos no quiero imaginar lo que me habría pasado”.

Ante aquella situación se quedó en shock y no supo cómo reaccionar.
No sabía si quedarse tendido en el suelo o levantarse y empezar a correr. Hizo lo segundo y llegó hasta Plaza Urquinaona, donde un bombero retirado —y además anarquista— que iba en el coche escoba de la manifestación le ayudó y le llevó hasta el Hospital de Sant Pau, donde fue operado de urgencia. Según él mismo nos explica, las ambulancias no podían llegar hasta allí sin dificultad porque estaban todas las calles cortadas por la policía.

“En el hospital me hicieron un parte reconociendo que la lesión era causada por un proyectil. Perdí las dos palas, tenía la mandíbula fracturada y el labio completamente reventado. Me tuvieron que reconstruir la boca y coserme el frenillo. Fue la primera de las tres operaciones a las que me sometí en un solo año”.

Tres operaciones que le han costado a Enric unos 5.000 euros que él mismo ha tenido que abonar.

La manifestación del 14 de noviembre de 2012 a la altura de Vía Laietana. Fotografía por Groundpress vía

“Por aquel entonces no le di la importancia mediática que le tendría que haber dado. El caso de Ester Quintana fue por supuesto el más grave de los sucesos de ese día, y yo, en ese momento, por motivos personales y laborales no tenía ni tiempo ni ganas de llevarlo más allá, pero mi caso también fue grave: Me quedé un año sin dientes, el dolor era importante y no fue nada agradable. No es que el dinero me sobre, pero prefiero que reconozcan su falta a que me paguen todo lo que me he gastado con las operaciones. No entiendo cómo pueden decir que no dispararon a la gente cuando hay incluso marcas de proyectiles en las farolas y quedaron restos de balas por el suelo”.

A pesar del dolor, Enric decidió reincorporarse a su trabajo de informático en cuanto le fue posible. Tenía un par de proyectos personales que quería desarrollar y pensaba que su caso no tendría demasiada trascendencia.

Enric puso el incidente en manos de una abogada en mayo del 2013 y presentó una querella que quedó archivada sin más. En el momento de los hechos no había testimonios cerca, los amigos que le acompañaban se habían dispersado al empezar los incidentes y no había cámaras de videovigilancia alrededor del sitio para comprobar las imágenes. Con la denuncia se adjuntó el informe médico de urgencias, el comunicado de baja laboral y el informe del centro de implantes.

Otros incidentes con la policía,ese mismo día en la calle Trafalgar, cerca de donde Enric fue herido

Por su parte, los Mossos d’Esquadra elaboraron un informe donde se plantea que por la zona se lanzaron cohetes por parte de los manifestantes y que además hubo otros alborotos que podrían ser el objeto de la lesión.

También se expuso que, en el caso de que fuese un proyectil, no se podría determinar el culpable que lo lanzó. Una vez más, como en el caso de Ester Quintana, la falta de pruebas imposibilitaron localizar al culpable.

Según el informe de la investigación firmado por la División de Investigación Interna de los Mossos d’Esquadra que ha sido entregado a VICE, la zona donde se produjeron los alborotos fue precisamente entre la Plaza Urquinaona y la Plaza Antoni Maura, muy cerca de donde se encontraba el chico.

Después de analizar las conversaciones mantenidas por la emisora policial entre las 19.30h y las 21.00h se extrae la siguiente conclusión: No se puede concretar qué unidad de las Brigadas Móviles podría haber sido la que lanzó el proyectil. También se comenta la imprecisión de la declaración de Enric y el hecho que no se puede demostrar exactamente el sitio donde fue herido ya que no había ni cámaras ni testimonios.

En el documento, de 29 páginas, se aportan imágenes de la zona donde se acabó la manifestación y señala las zonas donde se encontraban los distintos comandos (Dragó, Astor, Orca o Comtal).

Según la policía los manifestantes estaban coordinados entre ellos y se daban protección para quemar los contenedores y emprender acciones violentas. También se expone que en el sector norte (delimitado entre las plazas Catalunya y Urquinaona) los Mossos dispararon siete proyectiles de lanzadora GL-06, mientras que en el sector sur (Vía Laietana) se tiraron cincuenta y cinco proyectiles de distinto tipo, SIR, menos lesiva, y SIR-X , una carga más peligrosa. Todos ellos de foam.

A diferencia de las pelotas de goma, los proyectiles de foam no rebotan, por lo que la lesión en la cara significa que el agente que disparó el arma supuestamente apuntaba a la parte superior del torso.

La boca de Enric

Desde el departamento de comunicación de los Mossos d’Esquadra dicen literalmente que “cualquier denuncia de los hechos acontecidos durante la huelga general del 2012 ha sido ya judicializada”, por lo que no aportan más información al respecto.

La gran semejanza entre el caso de Enric Castillo y el de Ester Quintana me hace preguntarle a Enric por la absolución de los Mossos d’Esquadra acusados de haber causado la pérdida de un ojo a Quintana.

Castillo piensa que una decisión como la del juez es lamentable y políticamente motivada, pero por encima de todo dice que es injusta.
“Después de todas las mentiras que se han dicho sobre el caso, empezando por que según ellos no dispararon proyectiles, después diciendo que sí pero no en el sitio donde estaba Ester Quintana y finalmente reconociendo que sí y que encima los policías que estaban en aquella calle estaban desobedeciendo a sus superiores, me parece penoso que acabe así. Ésta es la justicia que tenemos y encima no hay responsable, ni para los que dejaron a Ester como está, ni para los que dijeron todas aquellas mentiras”.

Enric reconoce que en aquel momento no hizo nada porque las prioridades en su vida eran otras y no tenía tiempo para luchar contra todo el sistema. Dice que no le faltan ganas. “Siempre es un buen momento para cambiar el mundo, hacerlo un poco más justo y explicar las cosas que realmente pasan. Por desgracia el de Ester no fue un caso aislado”, concluye Castillo. Ahora ha decidido exponer su caso para denunciar, aunque de momento solo sea mediáticamente, los abusos policiales.

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