"Tombem el rearmament"
Una nueva campaña política y social ha irrumpido en Cataluña contra la escalada militarista y en defensa de los servicios públicos impulsada por más de 50 organizaciones
Nace con un apoyo amplio y transversal que incluye sindicatos combativos, movimientos por la vivienda, organizaciones juveniles, entidades ecologistas y colectivos en solidaridad con Palestina.
Una nueva campaña política y social ha irrumpido en Cataluña con un objetivo claro: confrontar el aumento del gasto militar y situar en el centro los derechos sociales. Bajo el lema “Tumbemos el rearme. Por la salud, la educación y el territorio”, una cincuentena de organizaciones han impulsado un manifiesto que vincula la escalada militar global con los recortes sociales y la crisis de derechos.
El texto, hecho público en el marco de la inminente salida de la Global Sumud Flotilla hacia Gaza, plantea una enmienda a la totalidad a las políticas de rearme y a las complicidades con el régimen sionista de Israel. “La seguridad no viene del rearme; nuestra mejor defensa son los derechos sociales”, afirma el manifiesto, que denuncia un modelo global “donde el beneficio está por encima de la vida”.
Palestina como eje de denuncia
El manifiesto sitúa el genocidio en Gaza como expresión de un sistema más amplio de dominación y guerra. “Palestina es la causa de la humanidad”, sostiene el texto, que conecta la ofensiva israelí con otros conflictos e intereses geopolíticos, desde Venezuela hasta Irán.
En esta línea, se señalan directamente las responsabilidades económicas y empresariales: “Los bancos como Santander, BBVA o CaixaBank financian la industria militar detrás del genocidio al mismo tiempo que especulan con la vivienda”. También se denuncia el papel de la multinacional ICL, presente en Catalunya, “que provee el fósforo blanco empleado en bombas israelíes”.
Contra el gasto militar y las alianzas de guerra
La campaña apunta directamente a las políticas del Estado español y de la Unión Europea. Según el manifiesto, los gobiernos han comprometido “más de 60.000 millones de euros en gasto militar”, mientras se mantienen recortes en servicios esenciales.
“Nuestro peligro no son otros pueblos, sino las listas de espera, los salarios de miseria, los desahucios y la crisis climática”, denuncia el texto, que también rechaza la presencia de bases militares como las de Rota y Morón y los compromisos con la OTAN.
Llamamiento a la organización y a la movilización
Ante este escenario, los impulsores apuestan por la movilización popular y la organización de base: “La solidaridad no es solo un sentimiento, sino una acción material”. El manifiesto reivindica la fuerza de “cada barrio, cada centro de estudio y de trabajo” para detener “la maquinaria de la guerra”.
Entre las principales demandas se encuentran la reducción del gasto militar y la inversión en servicios públicos; el fin del bloqueo a Gaza y la apertura de corredores humanitarios; la ruptura de relaciones con Israel y un embargo de armas; o la expulsión de ICL de Catalunya y el refuerzo de las campañas de boicot.
Un amplio frente de adhesiones
La campaña nace con un apoyo amplio y transversal que incluye sindicatos combativos, movimientos por la vivienda, organizaciones juveniles, entidades ecologistas y colectivos en solidaridad con Palestina.
Entre las adhesiones más destacadas se encuentra la propia Global Sumud Catalunya, en el marco de la flotilla que se prepara para romper el bloqueo de Gaza, así como los sindicatos IAC y CGT, la Confederación Sindical de Vivienda de Catalunya (COSHAC) y el Sindicato de Inquilinas.
También se suman organizaciones juveniles como Arran, SEPC y Contracorrent, así como grupos políticos como la CRT o Anticapitalistas. El movimiento de solidaridad con Palestina tiene un peso central, con la Coalición Prou Complicitat amb Israel, Boicot ICL y Boicot Carrefour, entre otros.
En el ámbito de los derechos humanos destacan adhesiones como el Centre Delàs d’Estudis per la Pau y Novact. La plataforma Unidad Contra el Fascismo y el Racismo también apoya la iniciativa.
El listado completo supera la cuarentena de organizaciones y evidencia la voluntad de construir un frente amplio contra el rearme y las políticas de guerra.
Una nueva etapa de movilización
Con este punto de partida, la campaña “Tumbemos el rearme” aspira a trasladar el debate sobre el gasto militar a las calles y a los centros de trabajo y estudio. En un contexto marcado por la escalada bélica internacional, los impulsores plantean una alternativa clara: reforzar los derechos sociales y la solidaridad internacionalista como verdadera garantía de seguridad.
“Nosotras movemos el mundo cada día. Nos movilizaremos para detener la maquinaria de la guerra”, concluye el manifiesto.







