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Nacionales PP.Catalans :: 03/09/2004

11 de septiembre en Catalunya

La Haine- Agencias
¿Porqué los catalanes celabramos el 11 de septiembre? y "Contra la precariedad, los Països Catalans construimos alternativas". Un par de textos en castellano para alentar el debate y las convocatorias de cara al próximo 11 de septiembre en Cataluña.

Once de septiembre, Día Nacional de Cataluña
El Once de septiembre Cataluña conmemora la derrota ante las tropas españolas de Felipe V de Borbón de 1714. Des de aquel entonces, Cataluña, que hasta ese momento había sido una nación completamente soberana, perdió sus libertades nacionales. Felipe V de Borbón abolió las leyes propias del país y las substituyó por leyes extranjeras, prohibió la lengua y la cultura catalanas e impuso el castellano como lengua única.
Después de años de oscuridad, el 1932, en el marco de la II República española, Cataluña adquirió un Estatuto de autonomía que recuperaba parte de sus libertades nacionales. Pero después de la Guerra Civil, la dictadura del General Franco comportó la derogación de este Estatuto y la represión más dura que nunca haya sufrido Cataluña, hasta el punto que podemos hablar de un intento de genocidio cultural, con miles y miles de fusilados y represaliados. Entre ellos se cuenta el presidente del gobierno de Cataluña, Lluís Companys, el único presidente europeo fusilado por el nazismo-fascismo.
Con el retorno de la democracia al Estado español, Cataluña volvió a reclamar el reconocimiento como pueblo. En 1979 se aprobó un nuevo Estatuto de autonomía de Cataluña, con el que se dotó el país de unas instituciones y un gobierno propios (la Generalitat y el Parlament de Catalunya) pero desde entonces aún no ha conseguido un nivel satisfactorio de autogobierno. Els Estado español limita el autogobierno del pueblo catalán, no le reconoce el derecho de autodeterminación y todavía no ha reconocido oficialmente los agravios históricos que ha sufrido. Además, aún utiliza el derecho de conquista para justificar que no se devuelvan los documentos de la Generalitat de Cataluña y de numerosas instituciones y entidades catalanes expoliados por el franquismo.
Por todo esto, cada 11 de septiembre muchos catalanes y catalanas continuamos manifestándonos por las calles para reclamar el reconocimiento de nuestros derechos nacionales y para reclamar más autogobierno. Esta es una reivindicación que queremos compartir con todas las personas que viven en Cataluña, sea cual sea su procedencia. Solamente si tenemos más capacidad para decidir como queremos que sea nuestro país podremos construirlo más justo, plural, solidario, integrador y sostenible.

Manifiesto de Endavant- OSAN con motivo del 11 de septiembre

11 de Septiembre: Contra la precariedad, los Països Catalans construimos alternativas

Hace tiempos que no viviamos en los Países Catalanes un curso político tan movido en las instituciones que nos gobiernan como el que acabamos de dejar atrás. Tres convocatorias electorales han comportado cambios de caras en gobiernos autonómicos y estatales, y también muchas promesas y, ya en estos primeros meses, algunas iniciativas que nos han mostrado su rostro real.

Con respecto al relieve al sí del poder del estado español, tenemos que destacar, que la presión popular, no tan sólo ha derribado a la derecha más reaccionaría, la derecha de Aznar, Acebes y compañía, sino que ha forzado al actual gobierno a parar parte del proyecto de Plan Hidrológico Español, la aplicación de la reforma educativa o la retirada de las tropas españolas de Iraq

A todas estas iniciativas que celebramos, hace falta contraponer, pero que el PSOE no ha frenado completamente el Plan Hidrológico Nacional y que por lo tanto, el Xuquer valenciano continúa amenazado, que el ministro español de Defensa ya prepara tropas por enviar a Afganistán y a el resto de países que le dicten desde la OTAN, también en política europea, el PSOE se está erigiendo como defensor de la aprobación de la Constitución Europea, que no sólo nos niega como pueblo sino que perpetuará la dominación de la burguesía europea sobre los intereses de los y las trabajadoras, y su capacidad de respuesta a las continúas agresiones. Pese al supuesto nuevo talante, los papeles requisados tras la guerra del 36 continúan en Salamanca y la política represiva continúa las mismas pautas del PP, como lo ha demostrado la ilegalización de la formación electoral abertzale HZ.

Y es que, pese a que en las formas el nueve gobierno de Madrid difiere del antiguo, al fin y al cabo los dos trabajan por el mantenimiento de un estado que defiende los intereses de las clases dominantes a través de la explotación de las clases populares y de las naciones sin estado como la nuestra.

Uno de los cambios más significativos ha estado el relieve de Convergencia por el *tripartit, que va estrenarse el mes de diciembre con promesas de construir un gobierno catalanista y de izquierdas. Los hechos, pero, distan mucho de aquella pomposa declaración de intenciones. Y las clases populares hemos sido las primeras en padecerlo: el desalojo violento de los inmigrantes cercados a la Catedral de Barcelona por reclamar sus derechos, las declaraciones de Maragall animando los empresarios a traer la producción a países en donde puedan extraer un mayor beneficio o la evidencia que el nuevo gobierno no tiene ninguna intención de parar el proceso que estamos padeciendo los Països Catalans de convertirnos en un área de ocio, servicios, sol y playas para el resto de Europa. Es aquí dónde se muestra la cara real de los nuevos administradores de la autonomía del Principado.

Estos son los administradores que ahora impulsan la reforma de la Constitución española y de los estatutos de autonomía por readecuar la estructura del Estado a las necesidades de la buerguesia, y no pasa por garantizar el libre ejercicio del derecho a la autodterminación y la reunificación de los Países Catalanes sin tener que pedir permiso en Madrid por hacerlo, un permiso que sabemos que nunca nos concederá, sino que lo habremos de conquistar.

Y entre promesas y declaraciones, las cifras nos muestran que la realidad para las clases populares a los Países Catalanes tiene un nombre propio: PRECARIEDAD. Al mes de mayo el número oficial de personas desocupadas a nuestro país ascendía hasta casi 600.000. Y unas 300.000 personas inmigradas continúan viviendo en nuestras ciudades sin papeles legalizados, con el peligro de ser expulsadas y sin poder acceder a un trabajo o una vivienda digna. A esta agobiante realidad hace falta sumar la inestabilidad en qué viven los centenares de miles de personas que sólo encuentran trabajos temporales, el altísimo coste de la vivienda y las hipotecas o la privatización de muchos servicios públicos, entre los cuales hace falta destacar los intentos del nueve gobierno catalán de convertir el acceso a la atención médica en un lujo prohibitivo para amplias capas sociales. Y mientras tanto, los sindicatos mayoritarios encajan de manos con la patronal y preparan, junto con el nueve ministro de Trabajo español, una nueva reforma laboral porqué, segundo nos asegura Caldrea, el mercado laboral actual no es el más adecuado por favorecer la competitividad.

Es evidente que por superar la situación de precariedad en qué vivimos las clases populares catalanas no podamos confiar en los prodigios que nos han anunciado los políticos insignes, sino que tenemos que retomar la energía que ha permitido parar el trasvase del Ebro y que ha inundado las calles por decir "no" a la ocupación imperialista de Irak y Palestina, y construir la respuesta. Porque delante de los cierres de empresas, del aumento del que denominan flexibilización y que por nosotros es inestabilidad laboral, de la violencia de género, del desmantelamiento progresivo del Estado del bienestar que hemos tenido, en cualquier parte de las comarcas las clases populares organizamos la respuesta, y también la alternativa.

Y es que los Països Catalans tenemos alternativas, como lo demuestran las trabajadoras y trabajadores agrupados en la Red Contra el Cierre de Empresas, las movilizaciones de las personas inmigradas por vivir en dignidad, la respuesta de la izquierda independentista delante de las anunciada reforma de los estatutos y constitucional, la aglutinación de fuerzas en la Campaña de los Países Catalanes contra la Constitución Europea, las luchas en defensa del territorio y contra la depredación urbanística, las movilizaciones solidarias con las compañeras y compañeros que padecen la represión y con los que son a la prisión por motivos políticos, la alternativa combativa de las candidaturas municipales de unidad popular, las acciones que han sacado el disfraz al Foro de la especulación y han mostrado la cara real. Porque delante de las agresiones respondemos, pero también tenemos la capacidad de ir más allá y mostrar que hay alternativas a través de la construcción de la unidad popular, que ha de acontecer el punto de encuentro de todas las personas y colectivos que trabajan por construir unos Países Catalanes libres y socialistas.

La lucha es el único camino!

Independencia, socialismo, Países Catalanes

 

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