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19/07/2018 :: Nacionales PP.Catalans

17A: Ficha y estaca

x RSP-17
Segunda parte del informe publicado en La Haine el año pasado tras los atentados de Barcelona y Cambrils y que cuestiona la versión oficial sobre los mismos

17-A: crimen y manipulación

Transcurridos nueve meses desde los crímenes de agosto en Catalunya, queremos recapitular lo que ya dijimos en nuestro informe inicial y llamar la atención sobre algunos puntos de los que ha habido más datos desde entonces.

Introducción

 

Resumimos y actualizamos nuestra posición:

-Los ‘atentados’ de agosto de 2017 no fueron actos terroristas de carácter islamista, sino la fase final de un operativo encubierto cuyos responsables, ejecutores y encubridores permanecen libres e impunes. Creemos que las gigantescas e innumerables contradicciones e incoherencias que contiene el relato policial y mediático de lo sucedido en aquellas jornadas apuntan necesariamente a esta conclusión.

-Aunque este operativo tiene un marco propio relacionado con la situación en Catalunya, el contexto del que parte su planificación es la estrategia de terrorismo de falsa bandera islamista que en la presente década (en la anterior hubo otro ciclo algo diferente, al cual pertenece el 11-M) se activó en 2012 en el Estado francés y se reforzó y amplió a otros territorios a partir de 2015. Existen datos suficientes para afirmar que este ciclo fue diseñado y conducido en primera instancia por varios Estados y sus respectivos aparatos, principalmente el francés y el israelí, y que está siendo ejecutado sobre el terreno por comandos y servicios especiales no identificados. En este sentido, el periodista independiente Hicham Hamza, a través de su web Panamza, ha hecho una gran labor especialmente en lo que se refiere a desvelar las operaciones en suelo francés.

-En la actual estrategia la función del Estado-colonia sionista es central, como indican los numerosos datos aparecidos en relación a los más importantes atentados de este ciclo (Charlie Hebdo, Bataclan, etc.) El caso de Catalunya no parece haber sido diferente, sobre todo si tenemos en cuenta que la supuesta reivindicación vino de nuevo de la mano de Rita Katz y de su "grupo de inteligencia" SITE.

-Los objetivos de esta estrategia son múltiples, aunque en nuestra opinión los principales son los siguientes:
Afianzar, mediante el terror, el imaginario social de la existencia de una amenaza que pone en riesgo nuestra vida y “civilización”. Para ello se pone bajo sospecha, se estigmatiza y se criminaliza a las comunidades islámicas, extranjerizándolas, y a sectores de la población inmigrante y refugiada.

Reforzar la autoridad del Estado y el monopolio de su violencia, justificando la vulneración de los Derechos Humanos y la adopción de medidas represivas y securitarias.

Dar continuidad a la lógica de guerra inherente al capitalismo imperialista. Esto permite, entre otras cosas, incrementar el gasto militar, seguir robando recursos, sojuzgar a los pueblos y en definitiva mantener el statu quo en diferentes zonas del
mundo (especialmente en Europa y en Oriente Medio).

Provocar desmovilización y desarticulación social en un contexto de crisis, articulando el frente “militar” encubierto (las acciones terroristas) con el mediático e ideológico, mediante el que se pretende conducir a la población hacia posiciones
reaccionarias e insolidarias. 

-Aunque el epicentro sigue siendo el Estado francés, la propia dinámica criminal y la necesidad de alejar sospechas condujo a la decisión de extender el terror y por tanto a la implicación de más Estados. El gobierno español decidió incorporarse (posiblemente en 2017, si no antes) mediante una operación terrorista a la que aporta un objetivo añadido: desestabilizar el
proceso de soberanía de Catalunya.

-Al igual que en el resto de operaciones producidas desde 2012, las personas inocentes a las que se adjudicó la autoría de los hechos de Barcelona y Cambrils fueron en primer lugar vigiladas, después secuestradas (en unos casos directamente, en otros quizá mediante llamadas que jóvenes ya secuestrados fueron obligados a hacer a sus amigos para conducirlos a algún lugar, lo cual encaja con el testimonio de varios familiares) y más tarde asesinadas para presentarlas como responsables. Estas tareas, al igual que las de la preparación, la ejecución material y el posterior despliegue narrativo,
no pudieron llevarse a cabo sin la complicidad de los responsables de diferentes aparatos del régimen.  

-En este caso, el CNI eligió a una persona que conocía muy bien (Abdelbaki Es Satty) para seguir sus movimientos y usarlo junto a jóvenes de Ripoll (también objeto de seguimiento para, una vez llegado el momento, capturar a todos ellos sin contratiempos) como chivo expiatorio de un atentado que perpetrarían otros. Se trataba de presentar después a la opinión pública un supuesto imán extremista (algo que jamás fue Es Satty, como han manifestado todos los que lo conocían) como “radicalizador” de un grupo de jóvenes de la localidad en cuya mezquita había ejercido. Una enorme patraña aceptada por
la opinión pública gracias entre otras cosas a los extendidos estereotipos sobre el Islam y las comunidades musulmanas, y que incluso ha calado en parte de estas. Si en lugar de Es Satty la persona previamente fichada hubiese sido cualquier otra de una localidad diferente, los jóvenes no fichados secuestrados y asesinados habrían sido otros. 

-Abordar resueltamente el desenmascaramiento y denuncia del terrorismo institucional debería ser una tarea prioritaria para los movimientos y organizaciones sociales y políticas de Catalunya y de todo el continente, incluidos los medios alternativos de comunicación. Si no tomamos conciencia de ello y por tanto no lo hacemos, el futuro que nos espera es previsible y no
será mejor que el presente. Por el contrario, si abandonamos la apatía en relación a este caso y su contexto, obtendremos una llave que nos permitirá no solo salvar vidas, sino abrir una puerta hacia profundas transformaciones políticas y sociales.

Pero la llave se nos escapará de las manos si no actuamos ya, mientras la estrategia criminal permanece activa, sin  demorarnos ni un día más y cada cual desde su ámbito: recordemos el escaso impacto social y político de las tardías revelaciones sobre la red Gladio y otras dinámicas terroristas.

Acerca de las revelaciones de los últimos meses Entre el enorme material disponible, hemos elegido para esta ocasión
cuatro de los puntos sobre los que ha habido alguna novedad desde la redacción de nuestro anterior artículo. Todos ellos, así como otros que por razones de espacio no incluimos aún, nos reafirman en cada una de las afirmaciones que hemos realizado hasta ahora.

1- “¿Qué ha pasado?”: el vídeo de la Boquería. 

Es muy importante reparar en el video de poco más de un minuto que emitió en exclusiva la cadena Antena 3 y que grabó una mujer que se encontraba, aparentemente de forma casual, en las proximidades del mercado de la Boquería tras el atropello múltiple.

En él pueden verse algunas personas, en su mayor parte turistas, saliendo del mercado hacia la plaza de la Gardunya. Hay sólo una persona que, sorprendentemente, camina en dirección contraria a ellas, es decir, hacia el mercado: se trata precisamente de la autora de la grabación. Camina hacia delante sin titubear, sosteniendo su teléfono móvil con la mano derecha (así lo indica la sombra que aparece en un momento del vídeo) mientras interpela a algunas personas haciendo preguntas: “¿qué está pasando?” y “¿qué pasa?” son las primeras; después, y por nueve veces consecutivas, utiliza únicamente el pretérito perfecto: “¿qué ha pasado?”. En su voz cuesta detectar nerviosismo, desasosiego o sorpresa. Por otra parte, dado que la cámara está enfocada a media altura o hacia el suelo, apenas pueden verse los rostros dequienes pasan por la zona. 

A pesar de que todo el mundo sale del mercado y de que teóricamente ella no sabe qué puede estar ocurriendo en él, prosigue su camino y se adentra resueltamente en el recinto. Una vez allí, y cuando apenas ha avanzado unos metros, aborda a un joven y le hace de nuevo la pregunta en pasado. El joven señala hacia atrás y parece decir: “No sé, eso está pasando por allí”. No es la única persona que ha respondido hasta ese momento a la mujer, pero sí es la primera vez que esta vuelve a dirigirse a su interlocutor incluso antes de que este termine de hablar: “¿Avalancha, no?”. No hay rastro de avalancha alguna. El joven desaparece de la escena y la mujer aborda a una pareja preguntando de nuevo sobre un suceso cuyo contenido y desarrollo teóricamente no conoce, pero que por el tiempo verbal que emplea sigue dando por concluido.
La cámara parece seguir grabando, aunque el vídeo que difundió Antena3 concluye instantes después.

No tiene sentido que la mujer dejara de grabar justo en ese momento (cuando ya nos ha “mostrado” al supuesto Younes) y tampoco que, si no fue así, la cadena de TV despreciara el interés informativo que tendría ver más imágenes de la Boquería o de las Ramblas y de posibles testigos en esos momentos. Tampoco se entiende por qué nadie, tras la emisión de las
imágenes, ha recabado el testimonio de esta supuesta testigo de la huida de Younes. No era necesario difundir su rostro y su nombre (si es que el miedo, ausente en su comportamiento ese día, hubiera aparecido más tarde) para narrar el contexto de su grabación y lo que sintió. Tampoco nadie ha explicado por qué el vídeo se difundió de forma tan peculiar (semanas después del atentado y en exclusiva por la cadena de Atresmedia) y cómo ha llegado a manos de la televisión: ¿por qué la autora, con tanta inquietud por recoger información, no divulgó su material a través de su propio móvil y por redes sociales, como hicieron tantas personas con sus grabaciones?; ¿por qué, tras dejarlo congelado, se lo pasó bien a la cadena o bien antes a otra entidad?; y si hubo otra entidad (la policía, por ejemplo) ¿por qué esta se lo hizo llegar a Antena3?

Nuestra impresión, tras analizar el vídeo, solo puede ser esta: no hubo ninguna casual e intrépida testigo, sino que se trató de una grabación incluida en el guión del operativo que se desarrolló ese día y que tenía como objetivo situar a posteriori a Younes Abouyaquub en el escenario de la Boquería, mientras “huía”. Lo que ocurre es que apenas bastan unas gotas de atención para darse cuenta de que esto es precisamente lo que delata de forma definitiva a los autores y distribuidores de las imágenes. La clave está en que solo hay dos sencillas posibilidades. Si ese joven no es Younes (nadie ha presentado
pruebas en ese sentido), no se podría usar el vídeo para incriminarlo, de haber seguido vivo. Y si lo es, serviría para exculparlo, ya que esas imágenes, pese a a lo que se nos intenta hacer creer, no fueron grabadas inmediatamente
después de que el conductor de la furgoneta saliera de esta. Si el chico que vemos era quien conducía y estaba en ese punto de la Boquería cuando fue grabado, es decir, a menos de dos minutos andando a paso ligero desde el
punto en que alguien abandonó el vehículo, en el momento del inicio de las imágenes -casi 50 segundos antes- apenas acababa de salir de él. Eso es incompatible con la escena que nos muestra el vídeo: “Younes” camina sin nadie a su alrededor. De hecho, apenas quedan ya personas saliendo de la Boquería o en su interior. Las imágenes estáticas de algunas cámaras del mercado -en las que no aparecía la hora y que habían sido difundidas también “en exclusiva” por varios medios- reflejan una escena similar a la del vídeo: un joven caminando en un entorno muy despejado. Las imágenes tuvieron que ser registradas varios minutos más tarde, cuando el conductor, si realmente llegó a cruzar el mercado, ya no podía estar allí.

En definitiva, si se hubiera registrado la supuesta huida del conductor del vehículo, las imágenes habrían reflejado una escena muy distinta: un mercado todavía atestado, las primeras señales de alarma entre los visitantes, y un fugitivo intentando abrirse paso entre el gentío para dejar atrás a quienes lo hubieran podido ver abandonando la furgoneta en dirección a la Boquería. 

Nueve meses después seguimos, por cierto, sin ninguna imagen de las cámaras que debieron registrar esa escena. La razón es simple: esas imágenes demostrarían que el conductor no huyó a través del mercado. Podemos y debemos preguntarnos quién es ese joven y por qué está ahí en ese momento (si es Younes, lo que sobre todo hay que preguntarse es qué ocurre desde ese instante hasta que la policía lo entrega acribillado días después), pero reiteramos que de ninguna forma puede tratarse del autor de la matanza, salvo que se hubiese quedado paseando o comprando, lo cual es
absurdo y contradiría además la cronología de la versión oficial de la huida. Hay, además, otro aspecto que debería llamar la atención a todo el mundo. Si el joven del vídeo es Younes, ¿dónde y con quién permanece hasta que cuatro días después los Mossos anuncian que lo han “abatido” en Subirats? En la foto de su rostro desfigurado, que los propios Mossos debieron
filtrar a varios medios, el joven lleva una camisa diferente a la del mercado; se nos dijo además que en el momento de recibir los disparos portaba un falso cinturón de explosivos, elemento que por lo visto no consideró necesario llevar el día de la masacre (a diferencia de sus “compañeros de célula” en Cambrils), pero sí cuando supuestamente vagaba sin ton ni son por una zona rural.


2- Reivindicación falsa y reivindicación ausente

El grupo mencionado más arriba, SITE, es la única entidad del mundo que al parecer tiene acceso a los comunicados que “DAESH” envía a la supuesta agencia Amaq, de cuya existencia no hay realmente pruebas. Pero la responsable de SITE, Rita Katz (israelí estrechamente ligada al Estado israelí) cometió esta vez lo que a la postre puede considerarse un error que pasó inadvertido: difundió la reivindicación a las 21:22, antes por tanto de que los "terroristas" terminaran su tarea según la versión policial de los hechos, por lo que se da la paradoja de que la acción de Barcelona estaría "reivindicada" y la de Cambrils no:

https://hipertextual.com/2017/08/barcelona-atentado-daesh 

Obviamente, SITE no previó que alguien iba a decidir esa tarde que los Mossos debían escenificar la resolución del ataque de Barcelona en el contexto de un supuesto segundo atentado, en lugar de hacerlo de un modo más habitual (el desenlace de una persecución o un atrincheramiento, por ejemplo). Quizá los responsables policiales pensaron que así resultaría más fácil justificar cuatro ejecuciones y la ausencia de detenidos. En cualquier caso, para justificar la ausencia de reivindicación no sirve de argumento decir que los “terroristas” fueron neutralizados a tiros en el transcurso de los hechos, porque el atentado se dio por cometido, con el resultado de una mujer muerta. Todo esto, junto al hecho de que SITE y solo SITE nos ofrece las reivindicaciones islamistas en todos los atentados de bandera falsa perpetrados en Europa (también de otros ocurridos en diferentes lugares del mundo), nos sugiere que no hay tal autoría, sino que en todo caso ese “grupo de inteligencia” está usando un seudónimo, generando información falsa y disimulando al mismo tiempo su propio papel.
Se da la circunstancia, además, de que SITE ha llegado a transmitir comunicados de reivindicación similares al de Barcelona en casos como el de la matanza perpetrada desde un hotel de Las Vegas (suceso al que nadie más que ellos ha dado un barniz islamista). Esto sugiere que su interés por magnificar la amenaza terrorista que nos rodea no tiene límites y que esos
comunicados no pueden tener la más mínima credibilidad en ningún caso. Nadie, por cierto, ha confirmado o desmentido en nombre de “DAESH” ni una ni otra reivindicación.

Hay al menos otros dos aspectos de este atentado que tienen que ver con Israel. Se trata del llamativo seguimiento de la situación en Barcelona que el mismísimo Netanyahu hizo esa misma tarde en conexión con la embajada israelí en Madrid, así como la débil justificación dada para hacerlo: que en el entorno del ataque había un restaurante kosher. Lo cierto es que desde el principio quedó claro que el atentado no tenía más objetivos directos que las y los viandantes de la Rambla.

También es cierto que el restaurante Maccabi, dotado de especiales medidas de seguridad, está ubicado a la altura en la que creemos que el conductor, sin esperar a que la furgoneta se detuviera por completo, salió de esta y fue recogido por un coche. Pero este dato, más que para entender el interés del gobierno israelí por sus ciudadanos (de hecho, la versión oficial nos dice que el conductor de la furgoneta salió desde unos metros más abajo y que pasó de largo por delante del  restaurante) nos lleva a preguntarnos si el verdadero punto de inicio de la huida no fue elegido precisamente por las  garantías que ofrecía, y si por tanto el palpable interés oficial israelí durante esa tarde no se debió a una razón de mayor calado.

https://www.theyeshivaworld.com/news/israel-news/1341268/israel-pm-netanyahu-briefed-barcelona-terror-attack.html

3- ¿Qué significa ‘alerta’?
Si nos atenemos a la lógica de la versión policial, el autor del atentado debió esconderse, alimentarse, dormir, cambiarse de ropa y obtener el cinturón en alguna parte. Llama la atención que la policía no haya encontrado ni esté buscando ese refugio ni los correspondientes apoyos, y por tanto que no se nos recuerde que parte de la infraestructura de la “célula” no ha sido
desarticulada. Aunque la aplicación del 155 ha golpeado también a la capacidad operativa de la policía catalana, debería sorprender que en las calles no haya desde el verano pasado especiales medidas de seguridad para hacer frente a posibles nuevos planes de esos supuestos colaboradores o a cualquier otro terrorista radicalizado en breve tiempo. Ni siquiera se han tomado especiales precauciones este año en eventos masivos como los de Sant Jordi, tal como cualquiera ha podido comprobar recientemente. Lo mismo ocurre en el resto del Estado, donde el 155 no ha sido aplicado y la “amenaza”
está igualmente presente.

No hay razón para la sorpresa. Obviamente, el sentido de la “alerta 4” (que teóricamente significa que la comisión de un atentado puede ser inminente) es fundamentalmente propagandístico y forma parte del guión. Las autoridades policiales españolas y catalanas saben muy bien que lo que pasó en agosto fue una operación especial encubierta y que nada parecido volverá a ocurrir salvo que sus responsables, que no precisan radicalizarse y que nada tienen que ver con el islamismo, decidan añadir un nuevo evento terrorista a su hoja de ruta.

Queremos traer aquí a colación una perspectiva que nos parece importante. Es la que transmitió David Torrents en el programa de TV3 ‘Preguntes freqüents’ del pasado 7 de abril. 

Este mosso en excedencia, que participó en la “resolución” del caso durante aquellos días, dijo en el plató que él se dedica “exclusivamente a hablar con personas musulmanas, para que nos puedan pasar alguna información respecto a amenazas”. Señaló que tras el atentado de la Rambla fue a diferentes localidades, entre ellas Ripoll, para hablar con representantes

de las comunidades musulmanas. Su objetivo era “entender por qué un grupo de jóvenes catalanes de origen marroquí se radicalizaron y acabaron cometiendo los atentados de Barcelona y Cambrils”. Dijo también que el major Trapero les explicó el dispositivo Cronos (previsto para ser activado en caso de atentado) y que “la actuación de los Mossos fue formidable”, incluida la “actuación del compañero que estaba en Cambrils haciendo un punto de control en la rotonda del Port Sportiu, que vio la amenaza presente y abatió a cuatro terroristas”. Pese a dedicarse a hablar con líderes musulmanes, este policía se preguntaba “cómo no habían tenido antes esa información”. También recordó que Abdelbaki Es Satty había sido investigado por la Guardia Civil desde hace más de diez años (el propio CNI lo confirmó) y que alguien debía preguntarse
por qué los Mossos no tuvieron acceso a esa información, como tampoco pueden acceder a las bases de datos de la Guardia Civil o de la Policía Nacional. Recordó también que la policía autonómica no pertenece al CITCO (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado) ni a la Europol. Y mencionó asimismo que en el Parlament de Catalunya se aprobó (a diferencia de lo ocurrido en el Congreso español) la creación de una comisión de investigación sobre los atentados.

Pero acto seguido, refiriéndose de nuevo al 17 de agosto, Torrents dijo lo siguiente: “Hubo 16 muertos ese día y no sabemos por qué ha pasado”. Es decir, pese a haber participado en la “resolución” del caso de la “célula”, tener un gran conocimiento -de primera mano, además- sobre las comunidades y el entorno de los “terroristas”, haber accedido al texto del supuesto comunicado de reivindicación, mantener una persona en la cárcel (no olvidemos que hay un joven en prisión a raíz de la explosión de Alcanar) y disponer por todo ello de una inmensa información, muchos meses después de los hechos ni él ni el
cuerpo de policía del que forma parte saben por qué sucedió el 17A. 

Sobrarían los comentarios, pero haremos dos. Por un lado, sugerimos a cualquier policía, periodista o investigador que pretenda actuar con honestidad que deje de poner el foco donde, a la vista está, no puede encontrar respuesta, y que lo haga mirando hacia dentro: es decir, hacia las fuerzas "de seguridad" propias y ajenas y especialmente a quienes gestionan los servicios de información. Por otro lado, la clave de la aparente contradicción manifestada por este policía está en la propia naturaleza de las operaciones de bandera falsa. Quienes las planifican buscan una ejecución que transcurra en el margen previsto, mientras que quienes han de encargarse de su investigación (y que no se enfrentarán a los planificadores) pretenden mostrar su capacidad resolutiva, y más en el complejo contexto de la relación entre el Estado y Catalunya. Dado que los segundos no pueden tener un acceso integral a los planes de los primeros -aunque existan zonas de contacto-, se ven obligados a seguir pistas marcadas, pero también a improvisar muchos puntos. Con todo ello han de tejer dificultosamente una versión lo más coherente posible en el plano técnico pero que apenas puede cubrir los vacíos de sentido.

Para el espectador ingenuo que mira con superficialidad y a distancia, el resultado tal vez sea una construcción sólida. Para quienes intenten acercarse con atención, lo que vislumbrarán será solo un castillo de naipes, pero solo algunos se atreverán a soplar para derribarlo, seguramente porque lo ven rodeado de un “cinturón de hierro”: policías, jueces, partidos, medios...

4- Cuerpos doblemente silenciados.

Una de las objeciones posibles al planteamiento que se expone en estas páginas es la siguiente: ¿cómo los verdaderos autores podrían articular semejante operación, sabiendo que las familias de las personas a las que se considera culpables tienen la posibilidad de reclamar la apertura de una investigación, a partir, por ejemplo, de nuevas autopsias?

Cierto es que si las muertes de los “terroristas” no han ocurrido como se nos ha dicho, sus cuerpos podrían dar mucha información (la distancia real desde la que recibieron los disparos, por ejemplo) y desmontar la versión oficial. Por consiguiente, lo ideal para los autores sería la desaparición definitiva de esas fuentes de datos. Es decir, esconderlas o destruirlas, tal como intentan hacer otros criminales o vemos a menudo en la ficción. 

Pues bien: aunque pueda parecer increíble, eso es precisamente lo que ha ocurrido en este caso. En primer lugar, los cuerpos de estos jóvenes permanecieron retenidos durante meses sin ningún tipo de justificación. Según la agencia EFE, los cadáveres de los hermanos Younes y Hussain Abouyaaquoub fueron enterrados en algún momento de la segunda semana de diciembre en el lugar donde nacieron: la localidad marroquí de Mrirt. La agencia dice textualmente esto (la negrita es nuestra): 
                   Las autoridades marroquíes (…) exigieron que el entierro se efectuara con total discreción
           "para evitar toda manifestación en torno al entierro".
                 

Otras fuentes conocedoras de la operación añadieron que los dos hermanos Abouyaaqoub
           fueron enterrados en sendas tumbas anónimas, sin identificación, al parecer con la intención
            de evitar las visitas futuras de cualquier persona movida por la curiosidad o la admiración.

                   Esas mismas fuentes recalcaron además que el entierro se produjo "sin presencia de
            público" de la localidad, y hasta de su misma familia.


                    Según otros detalles filtrados por algunos medios marroquíes, los cadáveres llegaron a
             Marruecos en avión el martes y fueron trasladados inmediatamente a Mrirt, su ciudad natal, en el
             Medio Atlas, concretamente en el cementerio de Ait Ami.

                    El entierro se produjo en horas nocturnas, algo rarísimo en el islam [sic], y sin que existiera
               la menor publicidad al respecto.


www.efe.com/efe/espana/portada/entierran-en-una-tumba-anonima-marruecos-al-autor-del-ataque-debarcelona/
10010-3467182

En una nota similar de unos días más tarde, Efe indicó que los  hermanos Hychami fueron enterrados en circunstancias similares y sin identificación, pero en esta ocasión con presencia de algunos familiares directos. Es decir, según la agencia, desde diciembre hay en el cementerio de Ait Ami cuatro cadáveres en tumbas anónimas. Las autoridades marroquíes se
habrían apropiado de ellos y los entierros se habrían efectuado de forma irregular, por la noche y sin presencia -en al menos dos de los casos- de los familiares de quienes supuestamente se estaban enterrando. Todo bajo el argumento de “evitar toda manifestación”. Una prevención muy peculiar porque, como hemos visto, ni ha habido reivindicación creíble de los atentados ni hay constancia de que jamás haya habido manifestación ni homenaje alguno en las tumbas de presuntos “terroristas islamistas”, ni en Europa ni en Marruecos. Tampoco hay en ninguna parte mezquitas, asociaciones o o comunidades musulmanas que apoyen o justifiquen estos crímenes, sino todo lo contrario.


Estos hechos indican que en el supuesto de que en su momento se abrieran diligencias por el presunto secuestro y ejecución de estos jóvenes, nada podría garantizar ya la recuperación e identificación de sus cuerpos. 

Esto no ha terminado

Los asesinos, planificadores y encubridores piensan que una vez más van a salir impunes, que sus crímenes no les van a suponer ningún coste y que podrán seguir matando donde y cuando consideren oportuno. Aunque saben que cometen errores, están muy seguros de su blindaje, porque ejercen un potente control en todos los ámbitos desde donde la situación podría sufrir un vuelco: principalmente la investigación policial, la gestión político-judicial (recordemos que la Constitución española supedita la justicia al poder político) y la difusión masiva de información. 

En relación a esto último, nadie en su sano juicio creerá que las estructuras mediáticas del Ibex 35 (más conocidas por las marcas concretas que toman en su formato de periódicos, radios y televisiones) abandonarán su línea de intoxicación y desvelarán la verdad ante las descomunales contradicciones del relato oficial. Un mínimo conocimiento del régimen
capitalista y terrorista en el que estamos debería bastar para tener la certeza de que eso simplemente no puede ocurrir. Si en este asunto, como en otros, existe aún entre la población algún prejuicio positivo hacia la información institucional y de los mass media, hay ya material de sobra para percatarnos de nuestro engaño. Hay que espabilar, y ahora. Así que nos toca a la ciudadanía y especialmente a la clase trabajadora ponernos manos a la obra con nuestros recursos: se ha de investigar, generar y compartir información alternativa, realizar movilizaciones de denuncia, contactar con organizaciones de derechos
humanos y otros colectivos, organizar debates, internacionalizar el caso, etc. 

El 17 de agosto catalán puede ser la primera ficha del dominó que desvele esta alianza criminal entre Estados y haga tambalear la estrategia del actual capitalismo imperialista. O puede que no. 

Si estirem tots, ella caurà.

RSP17
Mayo de 2018

 

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