Nacionales PP.Catalans :: 05/04/2014
[Cat/Cast] Catalunya i l'antifeixisme
El fascismo es estimulado por los sectores dominantes en momentos de crisis, y hoy Europa vive inmersa en una situación de estas características
Catalan
Ara fa 75 anys que Catalunya i els Països Catalans van pagar car el fet de ser massa pioners en el combat contra el feixisme. Si la nostra guerra s'hagués encavallat amb la guerra mundial, probablement hauríem contribuït a la derrota de l'eix Franco-Hitler-Mussolini. En els països que van vèncer el feixisme, l'empenta que havien agafat les organitzacions resistents d'esquerres, juntament amb la voluntat majoritària de conjurar-se per un mai més –i també, cal dir-ho, l'ombra allargada de l'URSS–, van portar a edificar societats en les quals es va avançar, com mai, en el repartiment de la riquesa.
Aquest podria haver estat el nostre esdevenir. En lloc d'això, vam patir una dictadura que va eliminar els membres més avançats del moviment obrer i el catalanisme. Un règim que no va córrer la sort del feixisme italià o alemany, en part, cal dir-ho, gràcies al suport dels EUA i l'OTAN.
Avui sembla que el conjur del mai més ha perdut força, i les forces d'extrema dreta guanyen pes arreu d'Europa. Perpinyà ens ha fet saltar les alarmes de l'emergent Front National i sembla que les properes eleccions europees confirmaran un ascens de l'extrema dreta, del qual ja tenim exemples arreu, des del Regne Unit fins a Ucraïna. Davant d'això, la UE i els principals estats resten passius. O, el que és pitjor, usen mètodes calcats als del feixisme. Com explicar, si no, l'agressió a Líbia per protegir els interessos de les transnacionals de l'energia?
Tot té una explicació. Sabem que el feixisme és estimulat pels sectors dominants en moments de crisi, i avui Europa viu immersa en una situació d'aquestes característiques en l'àmbit econòmic, social i polític.
Davant d'aquest panorama, entre incert i sinistre, on ens situem com a poble? Novament, a contracorrent. Al nostre país és un moviment popular i democràtic el que canalitza la resposta a la crisi capitalista, que va agafant més força a mesura que conflueixen les reivindicacions socials amb el projecte de ruptura i procés constituent. Tanmateix, cal conjurar-nos per evitar que es repeteixi la situació de fa 75 anys. Cal que des de la nostra lluita treballem perquè a Europa s'obri un nou cicle, en el qual les lluites democràtiques tinguin més força que les temptacions autoritàries. Podem dibuixar una altra geografia europea que aniria d'una Escòcia independent a una Grècia amb govern antitroica. Aquest horitzó no és tan sols d'esperança, sinó que parteix del convenciment que, si no és amb un marc d'aliances d'aquestes característiques, la nostra independència no reeixirà.
Voldria acabar aquest article recordant l'únic element positiu que va tenir el fet de ser pioners en l'antifeixisme. Això és, rebre la solidaritat immensa dels i de les brigadistes internacionals. I l'altra cara de la moneda: la posterior participació de bregats combatents antifeixistes catalans en la Segona Guerra Mundial. És el cas del traspassat recentment Sebastià Piera, de Ramon Vila Caracremada i de Josep Rovira. I altres noms encara més oblidats com Manuel Viusà i Jaume Cornudella. Per ells i per nosaltres, tornarem a ser un bastió contra el feixisme.
Castellano
Hace 75 años que Cataluña y los Països Catalans pagaron el hecho de ser demasiados pioneros en el combate contra el fascismo. Si nuestra guerra se hubiera encaballado con la guerra mundial, probablemente habríamos contribuido a la derrota del eje Franco-Hitler-Mussolini. En los países que vencieron el fascismo, el empujón que habían cogido las organizaciones resistentes de izquierdas, junto con la voluntad mayoritaria de conjurarse por un nunca más –y también, hay que decirlo, la sombra alargada de la URSS–, edificaron sociedades en las cuales se avanzó, como nunca, en el reparto de la riqueza.
Este podría haber sido nuestro devenir. En lugar de esto, sufrimos una dictadura que eliminó los miembros más avanzados del movimiento obrero y el catalanismo. Un régimen que no corrió la suerte del fascismo italiano o alemán, en parte, hay que decirlo, gracias al apoyo de los EE.UU. y la OTAN.
Hoy parece que el conjuro del nunca más ha perdido bastante, y las fuerzas de extrema derecha ganan peso en todo Europa. Perpiñán nos ha hecho saltar las alarmas del emergente Frente National y parece que las próximas elecciones europeas confirmarán un ascenso de la extrema derecha, del cual ya tenemos ejemplos por todas partes, desde el Reino Unido hasta Ucrania. Ante esto, la UE y los principales estados restan pasivos. O, el que es peor, usan métodos calcados a los del fascismo. Como explicar, si no, la agresión en Libia para proteger los intereses de las transnacionales de la energía?
Todo tiene una explicación. Sabemos que el fascismo es estimulado por los sectores dominantes en momentos de crisis, y hoy Europa vive inmersa en una situación de estas características en el ámbito económico, social y político.
Ante este panorama, entre incierto y siniestro, donde nos situamos como pueblo? Nuevamente, a contracorriente. En nuestro país es un movimiento popular y democrático el que canaliza la respuesta a la crisis capitalista, que va cogiendo más fuerza a medida que confluyen las reivindicaciones sociales con el proyecto de ruptura y proceso constituyente. Aun así, hay que conjurarnos para evitar que se repita la situación de hace 75 años. Hace falta que desde nuestra lucha trabajamos porque en Europa se abre un nuevo ciclo, en el cual las luchas democráticas tengan más bastante que las tentaciones autoritarias. Podemos dibujar otra geografía europea que iría de una Escocia independiente en una Grecia con gobierno *antitroica. Este horizonte no es tan sólo de esperanza, sino que parte del convencimiento que, si no es con un marco de alianzas de estas características, nuestra independencia no surgirá.
Querría acabar este artículo recordando el único elemento positivo que tuvo el hecho de ser pioneros en el antifascismo. Esto es, recibir la solidaridad inmensa de los y de las brigadistas internacionales. Y la otra cara de la moneda: la posterior participación de bregados combatientes antifascistas catalanes en la Segunda Guerra Mundial. Es el caso del traspasado recientemente Sebastià Piera, de Ramon Vila Caracremada y de Josep Rovira. Y otros nombres todavía más olvidados como Manuel Viusà y Jaume Cornudella. Por ellos y por nosotros, volveremos a ser un bastión contra el fascismo.
Castellano
Hace 75 años que Cataluña y los Països Catalans pagaron el hecho de ser demasiados pioneros en el combate contra el fascismo. Si nuestra guerra se hubiera encaballado con la guerra mundial, probablemente habríamos contribuido a la derrota del eje Franco-Hitler-Mussolini. En los países que vencieron el fascismo, el empujón que habían cogido las organizaciones resistentes de izquierdas, junto con la voluntad mayoritaria de conjurarse por un nunca más –y también, hay que decirlo, la sombra alargada de la URSS–, edificaron sociedades en las cuales se avanzó, como nunca, en el reparto de la riqueza.
Este podría haber sido nuestro devenir. En lugar de esto, sufrimos una dictadura que eliminó los miembros más avanzados del movimiento obrero y el catalanismo. Un régimen que no corrió la suerte del fascismo italiano o alemán, en parte, hay que decirlo, gracias al apoyo de los EE.UU. y la OTAN.
Hoy parece que el conjuro del nunca más ha perdido bastante, y las fuerzas de extrema derecha ganan peso en todo Europa. Perpiñán nos ha hecho saltar las alarmas del emergente Frente National y parece que las próximas elecciones europeas confirmarán un ascenso de la extrema derecha, del cual ya tenemos ejemplos por todas partes, desde el Reino Unido hasta Ucrania. Ante esto, la UE y los principales estados restan pasivos. O, el que es peor, usan métodos calcados a los del fascismo. Como explicar, si no, la agresión en Libia para proteger los intereses de las transnacionales de la energía?
Todo tiene una explicación. Sabemos que el fascismo es estimulado por los sectores dominantes en momentos de crisis, y hoy Europa vive inmersa en una situación de estas características en el ámbito económico, social y político.
Ante este panorama, entre incierto y siniestro, donde nos situamos como pueblo? Nuevamente, a contracorriente. En nuestro país es un movimiento popular y democrático el que canaliza la respuesta a la crisis capitalista, que va cogiendo más fuerza a medida que confluyen las reivindicaciones sociales con el proyecto de ruptura y proceso constituyente. Aun así, hay que conjurarnos para evitar que se repita la situación de hace 75 años. Hace falta que desde nuestra lucha trabajamos porque en Europa se abre un nuevo ciclo, en el cual las luchas democráticas tengan más bastante que las tentaciones autoritarias. Podemos dibujar otra geografía europea que iría de una Escocia independiente en una Grecia con gobierno *antitroica. Este horizonte no es tan sólo de esperanza, sino que parte del convencimiento que, si no es con un marco de alianzas de estas características, nuestra independencia no surgirá.
Querría acabar este artículo recordando el único elemento positivo que tuvo el hecho de ser pioneros en el antifascismo. Esto es, recibir la solidaridad inmensa de los y de las brigadistas internacionales. Y la otra cara de la moneda: la posterior participación de bregados combatientes antifascistas catalanes en la Segunda Guerra Mundial. Es el caso del traspasado recientemente Sebastià Piera, de Ramon Vila Caracremada y de Josep Rovira. Y otros nombres todavía más olvidados como Manuel Viusà y Jaume Cornudella. Por ellos y por nosotros, volveremos a ser un bastión contra el fascismo.






