Nacionales PP.Catalans :: 24/11/2013
[Cat/Cast] Quin procés constituent volem?
Sin caer en esencialismos identitarios ni tópicos patrióticos, es momento de luchar por la independencia y de dar un paso adelante
Catalan
Estem a les acaballes de l'any 2013 i ben aviat entrarem de ple a l'any del tricentenari. El 2014 pot ser una data folclòrica més o pot ser la data del moment zero de la Nació Catalana. Pot ser l'inici d'un nou temps o pot ser la fi d'un procés que fa anys que es va iniciar.
Les sacsejades polítiques i socials que el procés sobiranista ha fet a Catalunya ha esperonat a nombrosos sectors a llegir el procés en clau de moment constituent i concebre'l com una oportunitat per obrir un procés paral·lel. Molts d'aquests sectors han preferit obviar el debat sobiranista i s'han centrat en el debat per definir les bases del nou país.
S'ha apel·lat al procés constituent que s'ha engegat al principat i s'està treballant per definir-lo i impulsar-lo. Però aquest nou moviment està obviant dos factors que al meu entendre son elements a tenir en compte si es vol arribar a bon port.
En primer lloc per poder disposar d'un nou model de societat cal un país sobre el qual aplicar els canvis, i sense un país en marxa no hi ha canvis possibles. El procés sobiranista ens brinda l'oportunitat de ruptura per canviar-ho tot, una ruptura que obre les portes al canvi social. Per això cal que tots els sectors compromesos amb el procés de canvi constitucional prenguin part de la lluita per la independència. Cal tenir molt clar que el potencial de ruptura de la independència no té cap similituds en el marc espanyol, atès el caràcter centrípet, monàrquic, aristocràtic, burgès i profundament reaccionari del conjunt de l'estat espanyol.
Cal dissipar dubtes i pors atàviques i afrontar la realitat. Sense caure en essencialismes identitaris ni tòpics patriòtics, és moment de lluitar per la independència i de fer un pas endavant. Consulta on guanyi el si per forçar el canvi social.
En segon lloc cal tenir en compte que les forces desencadenades en el marc d'una ruptura son moltes i les oligarquies no s'estaran de braços creuats. El canvi social no vindrà de la ma d'un nou redactat constitucional si abans no hi ha hagut combat social. Per poder escriure unes noves regles del joc cal anivellar la correlació de forces i plantar cara a la dreta. Per tant, cal tenir molt clar que sense confrontació social no hi ha procés constituent en clau social. El canvi constitucional és un pas imprescindible però insuficient.
Aquest 2014 que arriba ha de ser l'any de la nova República Catalana del 99%, un nou país que ha d'enviar un missatge de canvi al món. La sobirania nacional i econòmica han de ser les eines que ens permetin construir un nou país atractiu, amb justícia social, prosperitat, equilibri i equitat ambiental, drets de gènere. Altres països del nostre entorn i de geografies més llunyanes han encetat processos constituents, ens convé interpretar-los i extreure'ns lliçons.
Castellano
Estamos a las postrimerías del año 2013 y bien pronto entraremos de pleno al año del tricentenario. El 2014 puede ser una fecha folclòrica más o puede ser la fecha del momento cero de la Nación Catalana. Puede ser el inicio de un nuevo tiempo o puede ser el fin de un proceso que hace años que se inició.
Los zarandeos políticos y sociales que el proceso soberanista ha hecho en Cataluña ha espoleado a numerosos sectores a leer el proceso en clave de momento constituyente y concebirlo como una oportunidad para abrir un proceso paralelo. Muchos de estos sectores han preferido obviar el debate soberanista y se han centrado en el debate para definir las bases del nuevo país.
Se ha apelado al proceso constituyente que se ha puesto en marcha en el principado y se está trabajando para definirlo e impulsarlo. Pero este nuevo movimiento está obviando dos factores que en mi opinión sueño elementos a tener en cuenta si se quiere llegar a buen puerto.
En primer lugar para poder disponer de un nuevo modelo de sociedad hace falta un país sobre el cual aplicar los cambios, y sin un país en marcha no hay cambios posibles. El proceso soberanista nos brinda la oportunidad de ruptura para cambiarlo todo, una ruptura que abre las puertas al cambio social. Por eso hace falta que todos los sectores comprometidos con el proceso de cambio constitucional tomen parte de la lucha por la independencia. Hay que tener muy claro que el potencial de ruptura de la independencia no tiene ninguna similitudes en el marco español, atendido el carácter centrípeto, monárquico, aristocrático, burgués y profundamente reaccionario del conjunto del estado español.
Hay que disipar dudas y miedos atávicos y afrontar la realidad. Sin caer en esencialismos identitarios ni tópicos patrióticos, es momento de luchar por la independencia y de dar un paso adelante. Consulta donde gane lo si para forzar el cambio social.
En segundo lugar hay que tener en cuenta que las fuerzas desencadenadas en el marco de una ruptura sueño muchas y las oligarquias no se estarán de brazos cruzados. El cambio social no vendrá de la mano de un nuevo redactado constitucional si antes no ha habido combate social. Para poder escribir unas nuevas reglas del juego hay que nivelar la correlación de fuerzas y hacer frente a la derecha. Por lo tanto, hay que tener muy claro que sin confrontación social no hay proceso constituyente en clave social. El cambio constitucional es un paso imprescindible pero insuficiente.
Este 2014 que llega tiene que ser el año de la nueva República Catalana del 99%, un nuevo país que tiene que mandar un mensaje de cambio al mundo. La soberanía nacional y económica tienen que ser las herramientas que nos permitan construir un nuevo país atractivo, con justicia social, prosperidad, equilibrio y equidad ambiental, derechos de género. Otros países de nuestro entorno y de geografías más lejanas han comenzado procesos constituyentes, nos conviene interpretarlos y extraernos lecciones.
Castellano
Estamos a las postrimerías del año 2013 y bien pronto entraremos de pleno al año del tricentenario. El 2014 puede ser una fecha folclòrica más o puede ser la fecha del momento cero de la Nación Catalana. Puede ser el inicio de un nuevo tiempo o puede ser el fin de un proceso que hace años que se inició.
Los zarandeos políticos y sociales que el proceso soberanista ha hecho en Cataluña ha espoleado a numerosos sectores a leer el proceso en clave de momento constituyente y concebirlo como una oportunidad para abrir un proceso paralelo. Muchos de estos sectores han preferido obviar el debate soberanista y se han centrado en el debate para definir las bases del nuevo país.
Se ha apelado al proceso constituyente que se ha puesto en marcha en el principado y se está trabajando para definirlo e impulsarlo. Pero este nuevo movimiento está obviando dos factores que en mi opinión sueño elementos a tener en cuenta si se quiere llegar a buen puerto.
En primer lugar para poder disponer de un nuevo modelo de sociedad hace falta un país sobre el cual aplicar los cambios, y sin un país en marcha no hay cambios posibles. El proceso soberanista nos brinda la oportunidad de ruptura para cambiarlo todo, una ruptura que abre las puertas al cambio social. Por eso hace falta que todos los sectores comprometidos con el proceso de cambio constitucional tomen parte de la lucha por la independencia. Hay que tener muy claro que el potencial de ruptura de la independencia no tiene ninguna similitudes en el marco español, atendido el carácter centrípeto, monárquico, aristocrático, burgués y profundamente reaccionario del conjunto del estado español.
Hay que disipar dudas y miedos atávicos y afrontar la realidad. Sin caer en esencialismos identitarios ni tópicos patrióticos, es momento de luchar por la independencia y de dar un paso adelante. Consulta donde gane lo si para forzar el cambio social.
En segundo lugar hay que tener en cuenta que las fuerzas desencadenadas en el marco de una ruptura sueño muchas y las oligarquias no se estarán de brazos cruzados. El cambio social no vendrá de la mano de un nuevo redactado constitucional si antes no ha habido combate social. Para poder escribir unas nuevas reglas del juego hay que nivelar la correlación de fuerzas y hacer frente a la derecha. Por lo tanto, hay que tener muy claro que sin confrontación social no hay proceso constituyente en clave social. El cambio constitucional es un paso imprescindible pero insuficiente.
Este 2014 que llega tiene que ser el año de la nueva República Catalana del 99%, un nuevo país que tiene que mandar un mensaje de cambio al mundo. La soberanía nacional y económica tienen que ser las herramientas que nos permitan construir un nuevo país atractivo, con justicia social, prosperidad, equilibrio y equidad ambiental, derechos de género. Otros países de nuestro entorno y de geografías más lejanas han comenzado procesos constituyentes, nos conviene interpretarlos y extraernos lecciones.






