Nacionales PP.Catalans :: 04/01/2014
[Cat/Cast][Video] Per la ruptura i la independència: Tirem Pel Dret!
Esta ruptura ya es possible hoy, es decir, que se puede preparar —se tiene que empezar a preparar—
Catalan
La independència, una ruptura democràtica
La independència dels Països Catalans no és res més (ni tampoc res menys) que una ruptura democràtica. És canviar democràticament una font de sobirania aliena per una de pròpia, d'acord amb l'àmbit nacio- nal. Es tracta, doncs, d'una proposta plenament democràtica, és a dir, fo- namentada en la voluntat popular i que no té cap altra dificultat que la de cercar la manera de fer efectiu un dret i una voluntat col·lectius.
En aquest escrit volem exposar, a més, que aquesta ruptura ja és pos- sible avui, és a dir, que es pot preparar —s'ha de començar a preparar— ja des d'ara mateix.
La ruptura independentista és l'objectiu polític del moment present, per raons molt diferents, començant per constatar que no hi ha res que ens mostri quins beneficis podria comportar el manteniment de la nos- tra integració al si dels Estats espanyol i francès. Concretament i cen- trant-nos en l'Estat espanyol:
• Des del punt de vista lingüístic i cultural, aquest Estat sempre ha estat contrari a la llengua i a la cultura catalanes; fent un gran es- forç podria arribar a maquillar potser la seva hostilitat, però és un fet cert que mai no podria superar la gestió de les qüestions lin- güístiques i culturals feta per nosaltres mateixos. El paper de l'Es- tat espanyol només podrà ser, en les perspectives actuals, distor- sionador. L'únic camí raonable és la independència.
• Des del punt de vista econòmic és sabut que el paper de l'Estat es- panyol és doblement depredador: com a Estat aliè nodreix les se- ves arques amb la nostra expoliació nacional i com a instrument del capital garanteix l'explotació social de les classes treballadores. Amb la independència no seríem objecte d'una injusta extorsió i certament viuríem millor, d'acord amb el nostre esforç col·lectiu. Sabem, a més, que la importància del dèficit fiscal està arribant a posar en dificultats seriosament aspectes fonamentals de la nostra economia.
Restar dins l'Estat espanyol només ens pot representar continuar amb els mateixos problemes, uns problemes que, deixats a la seva simple evolució, s'anirien encara agreujant.
Castellano
La independencia, una ruptura democrática
La independencia de los Países Catalanes no es nada más (ni tampoco nada menos) que una ruptura democrática. Es cambiar democráticamente una fuente de soberanía ajena por una de propia, de acuerdo con el ámbito nacional. Se trata, pues, de una propuesta plenamente democrática, es decir, fomentada en la voluntad popular y que no tiene ninguna otra dificultad que la de buscar la manera de hacer efectivo un derecho y una voluntad colectivos.
En este escrito queremos exponer, además, que esta ruptura ya es possible hoy, es decir, que se puede preparar —se tiene que empezar a preparar— ya desde ahora mismo.
La ruptura independentista es el objetivo político del momento presente, por razones muy diferentes, empezando para constatar que no hay nada que nos muestre qué beneficios podría comportar el mantenimiento de la nuestra integración al si de los Estados español y francés. Concretamente y centrandonos en el Estado español:
• Desde el punto de vista lingüístico y cultural, este Estado siempre ha sido contrario a la lengua y a la cultura catalanas; haciendo un grande esfuerzo podría llegar a maquillar quizás su hostilidad, pero es un hecho cierto que nunca podría superar la gestión de las cuestiones linguisticas y culturales hecho por nosotros mismos. El papel del Senado español sólo podrá ser, en las perspectivas actuales, distorsionador. El único camino razonable es la independencia.
• Desde el punto de vista económico es sabido que el papel del Estado español es doblemente depredador: como Estado ajeno nutre sus arcas con nuestra expoliación nacional y como instrumento del capital garantiza la explotación social de las clases trabajadoras. Con la independencia no seríamos objeto de una injusta extorsión y ciertamente viviríamos mejor, de acuerdo con nuestro esfuerzo colectivo. Sabemos, además, que la importancia del déficit fiscal está llegando a poner en dificultades seriamente aspectos fundamentales de nuestra economía.
Quedarnos dentro del Estado español sólo nos puede representar continuar con los mismos problemas, unos problemas que, dejados a su simple evolución, se irían todavía agravando.
Castellano
La independencia, una ruptura democrática
La independencia de los Países Catalanes no es nada más (ni tampoco nada menos) que una ruptura democrática. Es cambiar democráticamente una fuente de soberanía ajena por una de propia, de acuerdo con el ámbito nacional. Se trata, pues, de una propuesta plenamente democrática, es decir, fomentada en la voluntad popular y que no tiene ninguna otra dificultad que la de buscar la manera de hacer efectivo un derecho y una voluntad colectivos.
En este escrito queremos exponer, además, que esta ruptura ya es possible hoy, es decir, que se puede preparar —se tiene que empezar a preparar— ya desde ahora mismo.
La ruptura independentista es el objetivo político del momento presente, por razones muy diferentes, empezando para constatar que no hay nada que nos muestre qué beneficios podría comportar el mantenimiento de la nuestra integración al si de los Estados español y francés. Concretamente y centrandonos en el Estado español:
• Desde el punto de vista lingüístico y cultural, este Estado siempre ha sido contrario a la lengua y a la cultura catalanas; haciendo un grande esfuerzo podría llegar a maquillar quizás su hostilidad, pero es un hecho cierto que nunca podría superar la gestión de las cuestiones linguisticas y culturales hecho por nosotros mismos. El papel del Senado español sólo podrá ser, en las perspectivas actuales, distorsionador. El único camino razonable es la independencia.
• Desde el punto de vista económico es sabido que el papel del Estado español es doblemente depredador: como Estado ajeno nutre sus arcas con nuestra expoliación nacional y como instrumento del capital garantiza la explotación social de las clases trabajadoras. Con la independencia no seríamos objeto de una injusta extorsión y ciertamente viviríamos mejor, de acuerdo con nuestro esfuerzo colectivo. Sabemos, además, que la importancia del déficit fiscal está llegando a poner en dificultades seriamente aspectos fundamentales de nuestra economía.
Quedarnos dentro del Estado español sólo nos puede representar continuar con los mismos problemas, unos problemas que, dejados a su simple evolución, se irían todavía agravando.






