Catalunya es mucho más que Mas

El estado planteó las elecciones autonómicas españolas en Catalunya como un referéndum de autodeterminación, lanzó todos sus cartuchos mediáticos contra el ansia de soberanía catalana, intentó enfrentar a la clase trabajadora estatal avivando bajos instintos contra el justo deseo emancipatorio de un pueblo y puso al servicio del colaboracionismo español afincado en Catalunya todos sus recursos. Nada de eso sirvió. El pánico inducido exógenamente asustó a una parte del electorado de CiU e hizo movilizar el voto españolista pero en contrapartida ha dejado un parlament más independentista, más soberanista y más nacionalista de izquierda.
36.6% es el “triunfo aplastante de españa” que acumulan PSOE, PP, C’s y PxC en Catalunya. Si para la prensa española eso ha significado la derrota del soberanismo, nos podemos hacer una idea de los conceptos aritméticos que manejan. Obviamente, el no querer reconocer la verdad objetiva y no debatible de unos datos que muestran una mayoría holgada pro-autodeterminación, les ha llevado a querer centralizar el debate en la pérdida de votos de CiU. Olvidan intencionadamente mediante el auto-engaño que si bien el soberanismo escorado a la derecha ha bajado, el soberanismo escorado hacia la izquierda ha subido apreciablemente dando como resultado unos resultados desde el punto de vista nacionalista español mucho peores para sus intereses.
El intento partidista y con poca visión de país realizado por CiU para intentar rentabilizar el hartazgo popular derivado de la opresión nacional, unido a su patética trayectoria de apoyo a los recortes impulsados desde la capital española les ha pasado factura. Aunque es destacable que la hasta hace dos días derecha regionalista que solo hablaba de soberanía en la Diada no haya bajado más incluso tras el furibundo ataque que ha recibido desde el nacionalismo español para asustar a la burguesía catalana. Por el contrario, las fuerzas soberanistas situadas a la izquierda de CiU se han visto reforzadas. Desde la socialdemocracia reformista hasta la izquierda revolucionaria. El crecimiento por la izquierda del soberanismo es un dato que por muy ocultado que esté siendo en ámbitos estatales les es mucho más preocupante desde un punto de vista estratégico que una supuesta mayoría absoluta de CiU.
Artur Mas, tras el triunfo del soberanismo, ha confirmado que la consulta al pueblo catalán se realizará en esta legislatura. Una consulta con aún demasiados interrogantes y varias incógnitas a despejar. La más importante será si reproducirá un fraude como la consulta fantasma promocionada por el plan Ibarretxe del PNV. El hecho de no haber conseguido mayoría absoluta dificultará esas pretensiones que sin duda anidan en sectores de CiU.
Una renovación e intensificación de las dinámicas del movimiento social soberanista catalán, que fueron en realidad desde aquellas consultas alegales las que prendieron la chispa del resurgir independentista, unida a una profundización de la lucha de clases que reste poder hegemónico al soberanismo suave y maleable de la pequeña-burguesía catalana pueden ser dos de la claves de cara al futuro que pueden hacer avanzar un proceso soberanista ya que va a ser muy difícil que la burguesía catalana pueda, aunque lo quisiera realmente, encabezar decididamente un proceso soberanista cuando ha estado bastante al margen de toda la efervescencia independentista de los últimos años y además forzar una ruptura democrática ya que sería moverse en tierras absolutamente desconocidas para un partido que tiene su fuerza y tradición en el acatamiento de la legalidad extranjera
De esta manera, la irrupción e inserción del caballo de troya de las CUP en las instituciones es un factor de cara al futuro de una importancia estratégica vital ya que posiblemente el fortalecimiento de la influencia de la esquerra independentista dentro y fuera de éstas sea una de las piezas necesarias para que el proceso soberanista llegue a buen puerto. Paso imprescindible de cara a la independencia y el socialismo, a la terra lliure. Felicitats CUP! Marina, Lola us volem a casa!.







