Citados a juicio dos de los antimilitaristas que allanaron en diciembre la base de la OTAN en Bétera (Valencia)

Terriblemente necesitada de dinero debe estar la institución militar cuando nos pone ante un juez (o jueza) con la intención de recuperar los 57 euros, que según sus propios cálculos, ha supuesto el gasto (mano de obra y materiales) de reparar el pequeño tramo de alambrada oxidada que los payasos antimilitaristas derribamos para ¡SALIR! de la base, a la conclusión de la acción.
El pasado 13 de diciembre de 2003, un@s 40 antimilitaristas pertenecientes a Alternativa Antimilitarista-MOC (con gente del Grupo Tortuga incluida), irrumpimos en el interior de la base de la OTAN de Bétera, València, ataviad@s con disfraz de payaso y con una serie de instrumentos circenses y juguetes, con la intención, cumplida durante una hora aproximadamente, de montar una pista circense de juegos en el interior del recinto militar (Ver acción en esta misma web).
Con esta acción directa noviolenta, AA-MOC realizó a nivel del estado español la presentación de su campaña antimilitarista "Desobedece las Guerras". El estilo festivo y jocoso no quitó hierro a la denuncia antimilitarista. Nuestras acciones son divertidas y participativas, pero los ejércitos y las guerras no son cosa de risa, antes bien lo son de dolor y de muerte. Y ese era el sentido de la acción; exigir el desmantelamiento de un espacio destinado a la preparación del dolor y la aniquilación de las personas pobres que el sistema decide que sobran, y reconvertirlo en un lugar de disfrute y alegría, simbolizando así el tipo de sociedad a la que aspiramos. Una sociedad en la que el bienestar de TODAS las personas, es lo que hay que defender.
Cuando quisimos salir del recinto, una vez terminada la acción, decidimos echar abajo dos postes de la alambrada exterior (Postes de hierro oxidado, como la misma alambrada, rota en muchos puntos, que cedieron fácilmente) Lo hicimos, en vista de que los agentes de la Guardia Civil que en todo momento nos rodeaban no nos permitieron acceder a puerta alguna, y para evitar accidentarnos, ya que la entrada había sido peliaguda, y más de un@ se había hecho un cristo auténtico con las púas.
Tampoco vamos a negar que además de por estas razones prácticas y de sentido común, lo hicimos como acto de desobediencia y desafío a los inmorales derechos del ejército sobre el espacio en que pisábamos. Derribando este pequeño fragmento de alambrada vieja y casi ya caída, de todos modos hicimos simbólicamente realidad uno de los lemas preferidos por el antimilitarismo de todos los tiempos: ¡Abajo los muros de los cuarteles!
A continuación, un nuevo episodio de la cobardía típica de l@s militares: la represión selectiva. A pesar de haber identificado a la casi totalidad de las personas participantes, el capitán Rigoberto Pozas (el Rigo) decició denunciar solamente a dos de l@s identificad@s. Él sabrá porqué eligió esos y no otr@s: porque no le gustan las barbas, le molestan las personas de piel morena, porque le desagrada que alguien se dirija a su persona y le cuestione su conciencia....
El juez militar valenciano que tramitó la denuncia, según nuestras noticias, llevado de un resucitado ardor guerrero digno de los tiempos del Cid, además de lo de la valla intentó meterles el delito de "allanamiento de instalación militar", penado con varios años de cárcel. Arrebato tan absurdo y surrealista que la mismísima Fiscalía del Tribunal Militar de Madrid intervino para tirarle de las orejas. "Adonde vas piraooooo" (esto último no es lo que le dijeron exactamente, pero igual se le parece).
Al final habrán de comparecer ante un juzgado de Lliria (València) el próximo 29 de julio para responder en juicio de faltas del terrible daño de 57 euros (según los cálculos del ministerio de defensa, seguramente asesorado por el de hacienda y quizá por el FMI), coste de la reparación de la ignominiosa cerca.
A continuación incluimos el informe de los hechos presentado por la Guardia Civil (¿lo habrá escrito el Rigo personalmente?) al Juez Togado Militar. Quien haya leído "Pantaleón y las Visitadoras" de Vargas Llosa, sabrá apreciarlo en su justa medida.
Seguiremos informando.







