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Nacionales PP.Catalans :: 20/08/2006

La administración municipal prohibe las Fiestas Alternativas de Gràcia: "El espacio público no es estatal"

Asamblea del Barrio de Sants (Barcelona)
Bajo el discurso del "civismo" se esconde cínicamente, la intención de los gobiernos y sus instituciones de domesticación y mercantilización de las fiestas populares y el enlatamiento progresivo de cualquier expresión cultural y festiva. Las fiestas populares, esos acontecimientos y expresiones creativas colectivas, en el que tod*s somos participantes activos y no sólo espectadores y que se dan en el espacio público espanta a sus controladores ni que sea por unos días al año.

Comunicado de denuncia por la prohibición de las Fiestas Alternativas de Grácia

Desde la Asamblea del Barrio de Sants, en cuanto que organizadora de las Fiestas Mayores Alternativas de Sants desde hace 11 años, no podemos quedarnos en silencio ante la decisión del Distrito de Grácia de no autorizar las Fiestas Alternativas de Gràcia.

No podemos de ninguna de las maneras permanecer en silencio, pues nos convertiríamos en cómplices de esta monopolización del espacio público por parte de la Administración. Por contra, cada intento de estatalización debe dar pie a ser denunciado enérgicamente, si no corremos el peligro de que se naturalice, se convierta en norma indiscutible. Y lo sentimos mucho: entendemos que el uso del espacio urbano debe ser auto-regulado por la propia sociedad, que es quién lo construye, lo vive cotidianamente, lo disfruta o sufre.

Vivimos en una ciudad dónde, históricamente, ha sido la gente quien con sus propias manos ha debido resolver las propias necesidades y satisfacer los propios designios. ¿Cuántos autobuses llegan hoy a su destino porque en su día el vecindario demostró que era posible? ¿Cuántos parques han sido arrancados de la fiebre especuladora gracias a las movilizaciones vecinales? ¿Cuántos alcantarillados han sido construidos por los propios habitantes de los barrios periféricos? ¿Cuántas escuelas han sido edificadas por padres, madres y maestras; cuántos centros de atención primaria han sido conseguidos por las luchas de sus usuarios? ¿Cuántos centros cívicos, cuántas escuelas cuna, cuántos semáforos o alumbrados han sido instalados en la ciudad tras miles de horas de cortar calles, dibujar pancartas, de sufrir el irritante desinterés del Ayuntamiento? ¿Cuántas Fiestas han sido recuperadas, inventadas, fabricadas en horas de cooperación vecinal, sin ni un duro del Ayuntamiento? ¿Cuántas ciudades han sido construidas en esta Barcelona desmemoriada, por la propia gente que la habita?

La Administración Municipal, en todo caso, es deudora de la experiencia colectiva que, a lo largo de la historia, ha construido el espacio público en nuestra ciudad. Y debe saber que este patrimonio común se resistirá a ser expropiado, mercantilizado, banalizado.

¿Qué autoridad moral tiene una Administración que ha convertido Barcelona en un parque temático, a la hora de prohibir que unos vecinos autoorganicen sus propias fiestas? ¿Qué densidad ética tiene un gobierno municipal que nos quiere hacer vivir a todos en un circo esponsorizado, a la hora de determinar ahora "tú juegas" y tú "no juegas"? ¿Qué legitimidad tiene quien ha sobresaturado la calle en un desfile constante de las multinacionales, sin importarle interrumpir la vida cotidiana de la gente, a la hora de excluir otros usos por supuestamente ser perturbadores?

Más allá de las prohibiciones rechazables, nos preocupan todavía más los discursos que se construyen para legitimar la aberración estatalizadora de un espacio que es de todas. ¿Existen ciudadanos de primera y de segunda? ¿Es la ciudad para el ciudadano considerado cívico, y los etiquetados de incívicos carecen de derechos? ¿Es cívico protestar por el ruido de las fiestas, pero es incívico hacerlo cuando son los automóviles y las obras de las constructoras las que nos ponen los nervios de punta? ¿Porque se cuestiona el carácter alternativo de unas fiestas, cuando, efectivamente, su alternativa es que no reciben subvenciones, que no están patrocinadas por multinacionales, constructoras o bancos, que tienen unos objetivos de denuncia social, que el dinero recogido van a proyectos sociales, que son organizadas asambleariamente, etc? ¿Es la ideología del civismo la coartada para la cacería de brujas de la diferencia? ¿Porque desde el Ayuntamiento y los medios de comunicación se intenta enfrentar las fiestas de unos barrios con otros, criminalizar determinados colectivos, distorsionar la realidad?

El Distrito de Gràcia, este año, inaugura las Fiestas con un pregón dedicado a la inmigración. ¿Querrá reconocer que la gente que organiza las Fiestas Alternativas de Gràcia ha cedido meses atrás sus espacios, energías y recursos, a las últimas movilizaciones de los inmigrantes sin papeles en Gràcia?

El Distrito de Gràcia, este año, quiere regular los propios excesos que él mismo ha generado. ¿Querrá reconocer que es víctima de su propia opción estratégica- comercial de tematizar el barrio de Gràcia? ¿Son los okupas, por ejemplo, los responsables de la actividad de un par de millones de personas que acuden a Gracia por las Fiestas, gracias -entre otros factores- a la propaganda municipal? ¿Cómo se cae en injurias dolorosas de convertir víctimas en verdugos, como cuando se corresponsabiliza a las Fiestas Alternativas de la muerte del Salmonete, asesinado el año pasado por un par de neonazis?

Esperamos que las calles de Gràcia -la gente que organiza las Fiestas-, no caiga en el error de tragarse las mentiras municipales ("las fiestas Alternativas las organizan monstruos"); supere en cambio el miedo a perder las subvenciones (este año, casualidades de la vida, aumentadas substancialmente) y levante su voz contra la prohibición. Deben saber que hoy son unos los prohibidos, mañana los siguientes serán otros.

Esperamos también que, entre todas, tengamos suficiente energía colectiva para garantizar los usos públicos en una ciudad que se desangra por la privatización y por la mercantilización del espacio. Esto, por lo tanto, no es un lamento porque la Administración Municipal reconsidere su postura. Es, en todo caso, un llamamiento a la gente de los barrios a defender los espacios de todo el mundo enfrentando a la Barcelona marca registrada que todo se lo traga.

Defendemos las Fiestas Alternativas de Gracia porque defendemos la libre organización del espacio público.

Defendemos las Fiestas Alternativas de Gracia porque la ciudad no es propiedad privada del Ayuntamiento.

Defendemos las Fiestas Alternativas de Gracia porque simbolizan cada fiesta alternativa que dinamiza y llena de vida nuestros barrios y pueblos.

Si el Ayuntamiento practica un urbanismo excluyente ("el espacio público es estatal"), nosotros, con nuestras Fiestas, celebramos precisamente lo contrario. Que aquello público tiene por suerte más a ver con la experiencia desbordante de la colectivitad y no con las directrices privatizadoras de un Ayuntamiento que ya no sabe ni a quien representa.

Asamblea del Barrio de Sants
Agosto del 2005


Extraído de IMC Barcelona. Traducido del catalá por La Haine.

 

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