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26/12/2018 :: Nacionales PP.Catalans

“Rescat”: 17 años luchando por la libertad y contra la represión

x Resumen Latinoamericano
Siempre hemos sido un colectivo que por los movimientos autónomos éramos un colectivo independentista, y por los independentistas éramos anarkos

El colectivo de apoyo a presos y presas políticas catalanes “Rescate” ha convocado marchas de antorchas en los Países Catalanes durante este fin de semana para recordar que además de los líderes independentistas presos, Lola López, Marina Bernadó y muchas otras continúan entre rejas. Las miembros de los CDR represaliadas Tamara Carrasco y Adrià Carrasco, así como el rapero Valtònyc han apoyado

“A Rescate no le doy más de dos o tres años de vida”, esto es lo que dijo Jordi, inspector del grupo 6 del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) española, a un activista detenido en la comisaría de Via Laietana de Barcelona hace más de diez años. Un cartel colgaba de la sala de interrogatorios de las dependencias policiales ese día, lo firmaba el colectivo de apoyo a presos y presas políticas catalanas Rescate, creado en 2001 a raíz de los primeros encarcelamientos de catalanes acusados de colaborar con el organización armada vasca Euskadi Ta Askatasuna (ETA).

Casi todo comenzó el mes de enero del año 2001, cuando Zigor Larredonda y Diego Sánchez fueron detenidos acusados de colaborar con el ‘Comando Barcelona’ de la organización armada vasca ETA

Quince años después, el inspector de la Policía Nacional española fue investigado judicialmente por el caso “Estado Infiltrado”. Se había equivocado: las marchas de antorchas convocadas por Rescate continúan saliendo a las calles un año más. Casi todo comenzó el mes de enero del año 2001, cuando Zigor Larredonda y Diego Sánchez fueron detenidos acusados de colaborar con el ‘Comando Barcelona’ de la organización vasca. Como respuesta a las detenciones y posteriores encarcelamientos a la espera de juicio, mucha gente se coordinó en los grupos de apoyo de cada uno de los detenidos y los colectivos de los que tomaban parte.

En agosto del mismo año 2001, la egarense Laura Riera también fue detenida y encarcelada de forma preventiva después de estar incomunicada y denunciar torturas a manos de la Guardia Civil con tan sólo 22 años. Laura nos cuenta que al inicio la campaña “se planteó como un montaje policial” y se vehicular en términos de inocencia, “esto produjo una fractura, posteriormente hice un escrito preguntándome ‘qué pasa si no soy inocente, que sí que se me puede torturar? “. Ella explica que su reivindicación aún no había sido asumida como un rol político, pero el hecho de estar los seis primeros meses de encarcelamiento sin comunicaciones con el exterior, “me aisló de raíz de lo que pasaba fuera”.
Encendido de antorchas / Rescate

Con el paso de los meses encarcelados, pasaron a formar parte dentro de la prisión del Colectivo de Presas Políticas Vascas (EPPK, en sus siglas en euskera) y recibieron desde el inicio el apoyo de Rescate, que se constituir como colectivo de apoyo desde los. Un año más tarde de las primeras detenciones, Juan Ramón Rodríguez Juanra fue detenido en Amsterdam y posteriormente extraditado y encarcelado en España acusado también de colaborar con ETA. Tanto él como Marina Bernadó, que fue detenida cinco años después al Estado francés con una orden de búsqueda y captura desde el mismo mes de agosto de 2001, entraron a formar parte de las mismas dinámicas colectivas tanto dentro como fuera de la prisión.

De todas las presas políticas de Rescate sólo la mallorquina Bernadó y Lola López continúan en prisión actualmente y coinciden en el mismo módulo del centro penitenciario de Rennes

De todas ellas sólo la mallorquina Bernadó y Lola López continúan en prisión actualmente. López fue detenida en 2001 en el Estado Francés después de muchos años en la clandestinidad, condenada también por la Audiencia Nacional (AN) española para ser miembro del Comando Barcelona de ETA a mediados de los años noventa. Actualmente, López se encuentra en un centro de Ávila y Bernadó en prisión de Rennes (Estado francés), a mil kilómetros de ida y vuelta desde Barcelona, 14 horas en coche y un coste económico de unos 200 euros durante todo el fin de semana, de viernes a domingo. Para Bernadó embargo, este 2019 es el último que tendrá que pasar entre rejas.

Riera, Sánchez, Larredonda y Juanra salieron de la cárcel entre mayo de 2007 y agosto de 2010. Con su puesta en libertad escalonada se celebraron bienvenidas que en algunos casos fueron prohibidas por la AN y reprimidas por los Mossos. Rescate ha continuado todo este tiempo y este año han celebrado 17 años que definen de “lucha, solidaridad y compromiso” con actos en los Países Catalanes. Este año, Adrià Carrasco, exiliado y activista de los CDR, así como el rapero Valtònyc, también exiliado, han apoyado las marchas de antorchas con un vídeo, y la Marcha del Baix Llobregat se ha hecho en Viladecans porque Tamara Carrasco, miembro del CDR represaliada, pudiera participar.

Saltar el muro de la dispersión

“En un transcurso de seis meses o un año me hacían un nuevo traslado de prisión”, explica Laura Riera, que donde estuvo más tiempo recluida los nueve años que pasó entre rejas fue a Badajoz, a 1.200 kilómetros de su casa. “No sé cómo lo hacían las compañeras por venir”, mientras recuerda que a veces sus padres no podían asumir los costes y los ritmos. El periodo más estable fueron los últimos tres años de condena en Wad Ras y en Brians, coincidiendo con su embarazo.

Durante todos los años de encarcelamiento hizo huelgas de hambre en cárceles como Alcalá Meco y ‘chapeos’ (negativa a abandonar la celda) contra la dispersión penitenciaria que aún actualmente sufren los y las presas del EPPK, pero también para necesidades cotidianas como una atención médica digna como internas. Todo esto le comportó partes disciplinarios y un paso por las cárceles que en muchos momentos no fue fácil, incluso por la falta de compañeras del colectivo de presas y la soledad, según el relato pensativo de Riera.

Explica que el funcionariado penitenciario fomentaba la estigmatización recibida por parte de algunas tomas, a quien se recomendaba no relacionarse con ella. Cree que hubo un antes y un después de los atentados del 11-M en relación al trato con el resto de presas. En ese momento incluso quisieron que firmara un documento con la aceptación del artículo 10 del reglamento penitenciario, que contempla sólo cuatro horas fuera de la celda, un régimen especial que sin embargo ella ya había sufrido antes.

Laura quedó embarazada y fue madre en prisión: “Yo tenía la idea de que quería ser madre y la cárcel no me podía condicionar. Lo volvería a hacer, pero no es un lugar para serlo ”

Con el también preso Diego Sánchez arrancaron una relación mientras estaban en prisiones diferentes, pero tardaron más de tres años en conseguir que los juntaran. Laura Riera quedó embarazada y fue madre en prisión. “Yo tenía la idea de que quería ser madre y la cárcel no me podía condicionar. Lo volvería a hacer, pero no es un lugar para ser madre “, concluye la Riera. Tuvo la fortuna que sus últimos tres años de condena coincidieran con los tres primeros de su hijo, máximo de edad permitido en España antes de separar al niño de la madre y de la prisión.

Durante todos estos años tanto ella como el resto de presas han recibido visitas regulares de familiares y amigas. “Desde Rescate ha intentado cubrir parte del gasto en desplazamientos, pero había prisiones a las que incluso han ido en tren o autobuses de línea”, explica Adri, que ha visitado con Rescate varias cárceles durante todos estos años. La sangría económica para las familias y amistades de víctimas de la dispersión penitenciaria es sólo uno de los escollos que deben superar. Miles de kilómetros de viajes en pocos días, controles policiales de camino a las cárceles, rencillas e intimidaciones, sumadas al balance trágico de 16 personas que según el colectivo de familiares de presas políticas vascas Etxerat, se han dejado la vida yendo a visitar prisioneras políticas en los 337 accidentes de tráfico documentados las últimas décadas.

La crudeza de la lucha contra la cárcel

“Rescate siempre hemos sido un colectivo que por los movimientos autónomos éramos un colectivo independentista, y por los independentistas éramos anarkos”, afirma Sergi, militante del colectivo desde sus inicios. Sin embargo, cree que es la diversidad dentro del colectivo durante todos estos años lo que ha permitido que su lucha haya perdurado hasta ahora.

“A veces las relaciones entre las familias de las personas presas y el círculo de amistades y compañeras de los movimientos sociales no ha sido fácil”, afirma Sergi, que apunta la facilidad en estos casos a tender a culpabilizar al entorno militante de un hijo como causa del encarcelamiento. Sin embargo, afirma que en la mayoría de los casos se han generado dinámicas de complicidad para paliar la dureza de tener alguien querido privado de libertad. Lo que está claro es que ni por las que han estado fuera, ni evidentemente por las que han sido y están privadas de libertad, ha sido un camino fácil.

Riera cree que “toda la historia de la Barcelona convulsa de los años noventa, la generación actual se lo ha perdido”, refiriéndose a la dificultad que han encontrado a la hora de transmitir generacionalmente la lucha que han llevado a cabo desde dentro de las cárceles, y la que se ha hecho desde fuera para darla a conocer. Por este factor de relevo generacional y la puesta en libertad del Juanra, el Sánchez y en Larredonda, Rescate fue perdiendo músculo, “también porque la militancia en muchos casos iba ligada a la relación directa con alguna de las seis presas”, explica en Sergi. Laura Riera apunta otra causa: “Eran más conocidos socialmente, en el momento que nos quedamos las tres solas y ahora que quedan la López y la Bernadó, que hace muchos años que no están en la calle, es mucho más complicado”.

Gregorio y Ferran Blasi, bastoners del grupo Golpe a Golpe de la Villa de Gracia, fueron juzgados por la AN española y posteriormente absueltos por el Supremo para mostrar fotos de las presas Marina Bernardó y Lola López durante el Once de Septiembre de 2012. Finalmente, ambas fueron absueltas por el Tribunal Supremo a finales del año 2014, pero un año y medio más tarde, en Ferran, otro miembro de Rescate, murió repentinamente.

“La lucha antirepressiva desgasta mucho y también hay alegrías, pero creo que no hemos abordado bien dentro de los movimientos sociales el desgaste personal interno y físico que supone”, reflexiona Sergio. Cree que no se ha estado a la altura con el apoyo que han tenido los presos y presas una vez han salido de la cárcel a la hora de restablecer una cotidianidad en libertad. “Afecta en la cuestión de género. Una mujer se supone que si ha conseguido salir de la prisión, es que también conseguirá cualquier cosa porque es una leona [luchadora] “, apunta Laura Riera al hilo de experiencias compartidas con otras tomas con las que ha coincidido todos estos años, que piensan que las mujeres lo tienen mucho más difícil una vez dejan atrás la reclusión.

Este año, las marchas por la libertad de Lola López y Marina Bernadó se celebran con nuevo independentistas presos, entre miembros del Gobierno, la ex presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, y los Jordis. Precisamente, en solidaridad con todas las personas presas por motivos políticos, Rescate continúa saliendo a la calle cada año.

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