Rita Barberá: Escupiré sobre vuestras tumbas

Si Rita Barberá no para inmediatamente las obras en el cementerio de Valencia incurrirá en una responsabilidad grave, extremadamente grave. De esas que no prescriben. De esas que persiguen en sueños, para siempre, a las personas con conciencia.
En esas pesadillas no estará sola la alcaldesa de Valencia. El gobierno tiene la obligación de intervenir. Si no lo hace, y lo que dice el foro por la memoria se confirma, cualquier ley de recuperación de la memoria será un sarcasmo amargo.
El foro por la memoria del País Valenciano acaba de hacer públicos unos datos aterradores. Suponen que las estimaciones hechas hasta ahora sobre la represión franquista se quedaron muy cortas. El horror de la posguerra fue mucho mayor que lo que nadie haya dicho hasta ahora.
En las diferentes asociaciones se ha manejado la cifra aproximada de 35.000 personas enterradas en fosas comunes asesinadas por los franquistas en todo el territorio nacional durante la guerra civil. Se decía que en la posguerra pudo haber unas cien mil victimas.
Amparo Salvador, presidenta del foro por la memoria del País Valenciano, afirma, tras llevar a cabo un estudio con documentación del propio cementerio de Valencia, que en seis fosas comunes fueron enterradas 26.300 personas entre Abril del 39 y Diciembre del
45. Las fosas más grandes documentadas de la posguerra. Pronto no quedará ni rastro tras la actuación del ayuntamiento valenciano empeñado en ocultar semejante salvajada. Ya están trabajando las excavadoras para construir nichos sobre la última fosa común. Oficialmente se dice que las victimas ya fueron exhumadas y que allí no había nadie. No existe ninguna documentación que acredite eso. Ya han aparecido huesos humanos bajo las palas de las maquinas enviadas por la alcaldesa. Han sido convenientemente fotografiados.
En los registros del cementerio, desconocidos hasta ahora, con nombres y apellidos, se encuentran anotadas familias enteras.
Se trata de gente que no fue "juzgada", al margen de los datos conocidos hasta ahora como fusilados oficialmente por los franquistas.
Durante los primeros días si se mencionan en los registros las ejecuciones como causa de la muerte.
Inmediatamente después las causas son falseadas y se utiliza todo tipo de eufemis- mos: paros cardiacos, caquexia, asfixia por suspensión, perdida de masa encefálica, hematocefalia. Una manera de enmascarar ahorcamientos, palizas mortales, ejecuciones, muertes por desnutrición.
No se tenía noticia de fosas de semejantes proporciones. La memoria historia se presenta ante nuestras narices con cifras espeluznantes.
La magnitud de la tragedia de la guerra y la posguerra es aún mayor de lo que se ha dicho hasta ahora. La carnicería tuvo proporciones de exterminio.
El capitán Gonzalo de Aguilera, amigo personal de Alfonso XIII, oficial de prensa de Franco, explicaba a Whitaker, periodista de EE.UU., la filosofía de la represión: "Son como animales ¿sabe?, al fin y al cabo ratas y pio- jos son los portadores de la peste. Ahora espero que comprenda lo que entendemos por regeneración de España. Nuestro programa consiste en exterminar un tercio de la población masculina. Con eso se limpiaría el país. También es conveniente desde el punto de vista económico: no volvería a haber paro".
De las seis fosas documentadas, cinco ya han sido ocultadas con nuevas construccio- nes. Solo queda una y se está tapando en este mismo momento por orden del ayuntamiento popular de Valencia. Es un insulto, un escupitajo en la memoria, un salivazo a las victimas.
No podemos consentirlo. Haz lo que esté en tu mano. SOS.
Periódico CNT







