Nacionales PP.Catalans :: 08/01/2014
Trenquem el silenci. Contra totes les violències del patriarcat, cap agressió sense resposta
Encontramos en la lucha feminista una herramienta de combate de combate superar el patriarcado y construir una sociedad verdaderamente libre.
Catalan
No havien passat ni cinc dies des de l’inici del nou any que ja lamentàvem el primer cas d’assassinat per violència masclista del 2014. Una dona de 43 anys va ser assassinada diumenge a Vilanova i la Geltrú per la seva parella només dues setmanes després de l’assassinat d’una altra dona a la mateixa localitat i en les mateixes circumstàncies. Es fa palesa, una vegada més, la situació d’extrema d’indefensió que patim les dones pel simple fet de ser-ho davant d’una autèntica pandèmia, la violència de gènere, que només el 2013 ha acabat amb la vida de 14 dones als Països Catalans.
I darrera de cada cas, la pitjor de les complicitats: el silenci. Una vegada més, l’assassí de Vilanova havia havia tingut ordres d’allunyament i antecedents per violència masclista. Els serveis socials i el veïnat eren conscients de la situació de maltractament. No obstant, la Núria ha estat assassinada. Els mitjans de comunicació en parlaran uns dies i llavors la societat passarà pàgina i callarà fins que no aparegui un nou cas. La violència masclista i les seves víctimes no apareixen als resums de l’any ni en cap agenda de prioritats. Les dones maltractades són les víctimes silenciades d’un sistema d’opressió, el patriarcat, que té múltiples cares i que sempre es manifesta de forma violenta contra les dones.
Ho hem denunciat repetidament: la resposta de les administracions ha estat sempre absolutament insuficient. Encara més, darrerament hem hagut de veure com es retalla en polítiques de prevenció i com el Partit Popular (PP) pretenia maquillar les estadístiques establint que només són víctimes de maltractaments aquelles dones que passen més 24 hores en un hospital. La passivitat dels nostres governants és també violència de les institucions contra les dones. Perpetuar un sistema on el domini social, econòmic i legal dels homes sobre les dones esdevé llei i norma és, per descomptat, violència. Però ho és també el silenci d’amics, coneguts i veïns que prefereixen mirar a una altra banda i permeten els agressors actuar amb total impunitat.
La violència de gènere és la punta de l’ice-berg d’una problemàtica de dimensions colossals que té el seu únic origen en el patriarcat. Cal que parlem de violències, que encarem la problemàtica des d’una perspectiva integral i que incidim en la seva arrel per acabar amb totes les formes de violència patriarcal. Trenquem amb la violència institucional que ens infantilitza, ens nega el dret a decidir sobre els nostres cossos i controla permanentment la nostra sexualitat. Acabem amb el sexisme quotidià que patim contínuament en forma de menyspreu, insults, tocaments, publicitat sexista i imposició d’estereotips. Tallem amb tota forma de maltractament en les nostres relacions. La gelosia, la possessió, el menyspreu, el control i la dependència són també formes silenciades de violència. Desemmascarem tots els agressors.
El jovent hem de trencar amb el silenci i acabar d’una vegada per totes amb les violències del patriarcat. Construïm unes relacions lliures de tota forma de violència. Treballem juntes en la destrucció d’un sistema que se sosté en el treball reproductiu de les dones i que sovint les condemna a dobles i triples jornades laborals. Recuperem el control dels nostres cossos. Garantim l’accés efectiu a una educació sexual i afectiva real, lluny de la heteronormativitat imposada, de rols, cànons, coercions, tabús i autolimitacions. Trobem en la lluita feminista una eina de combat de combat superar el patriarcat i construir una societat veritablement lliure.
Trenquem el silenci.
Contra totes les violències de patriarcat, cap agressió sense resposta!
Castellano
No habían pasado ni cinco días desde el inicio del nuevo año que ya lamentábamos el primer caso de asesinato por violencia machista del 2014. Una mujer de 43 años fue asesinada domingo en Vilanova i la Geltrú por su pareja sólo dos semanas después del asesinato de otra mujer a la misma localidad y en las mismas circunstancias. Se hace patente, una vez más, la situación de extrema de indefensión que sufrimos las mujeres por el simple hecho de serlo ante una auténtica pandemia, la violencia de género, que sólo el 2013 ha acabado con la vida de 14 mujeres a los Países Catalanes.
Y detrás de cada caso, la peor de las complicidades: el silencio. Una vez más, el asesino de Vilanova había había tenido órdenes de alejamiento y antecedentes por violencia machista. Los servicios sociales y el vecindario eran conscientes de la situación de maltrato. No obstante, la Núria ha sido asesinada. #Los medios hablarán unos días y entonces la sociedad pasará página y callará hasta que no aparezca un nuevo caso. La violencia machista y sus víctimas no aparecen a los resúmenes del año ni en ninguna agenda de prioridades. Las mujeres maltratadas son las víctimas silenciadas de un sistema de opresión, el patriarcado, que tiene múltiples caras y que siempre se manifiesta de forma violenta contra las mujeres.
Lo hemos denunciado repetidamente: la respuesta de las administraciones ha sido siempre absolutamente insuficiente. Todavía más, últimamente hemos tenido que ver como se recorta en políticas de prevención y como el Partido Popular (PP) pretendía maquillar las estadísticas estableciendo que sólo son víctimas de maltratos aquellas mujeres que pasan más 24 horas en un hospital. La pasividad de nuestros gobernantes es también violencia de las instituciones contra las mujeres. Perpetuar un sistema donde el dominio social, económico y legal de los hombres sobre las mujeres acontece ley y norma es, por supuesto, violencia. Pero lo es también el silencio de amigos, conocidos y vecinos que prefieren mirar a otra banda y permiten los agresores actuar con total impunidad.
La violencia de género es la punta del iceberg de una problemática de dimensiones colosales que tiene su único origen en el patriarcado. Hace falta que hablamos de violencias, que encaramos la problemática desde una perspectiva integral y que incidimos en su raíz para acabar con todas las formas de violencia patriarcal. Rompemos con la violencia institucional que nos infantilitza, nos niega el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y controla permanentemente nuestra sexualidad. Acabamos con el sexismo cotidiano que sufrimos continuamente en forma de desprecio, insultos, tocamientos, publicidad sexista e imposición de estereotipos. Cortamos con toda forma de maltrato en nuestras relaciones. Los celos, la posesión, el desprecio, el control y la dependencia son también formas silenciadas de violencia. Desenmascaramos todos los agresores.
La juventud tenemos que romper con el silencio y acabar de una vez por todas con las violencias del patriarcado. Construimos unas relaciones libres de toda forma de violencia. Trabajamos juntas en la destrucción de un sistema que se sostiene en el trabajo reproductivo de las mujeres y que a menudo las condena a dobles y triples jornadas laborales. Recuperamos el control de nuestros cuerpos. Garantizamos el acceso efectivo a una educación sexual y afectiva real, lejos de la heteronormativitat impuesta, de roles, cánones, coerciones, tabúes y autolimitacions. Encontramos en la lucha feminista una herramienta de combate de combate superar el patriarcado y construir una sociedad verdaderamente libre.
Rompemos el silencio.
Contra todas las violencias de patriarcado, ninguna agresión sin respuesta!
Castellano
No habían pasado ni cinco días desde el inicio del nuevo año que ya lamentábamos el primer caso de asesinato por violencia machista del 2014. Una mujer de 43 años fue asesinada domingo en Vilanova i la Geltrú por su pareja sólo dos semanas después del asesinato de otra mujer a la misma localidad y en las mismas circunstancias. Se hace patente, una vez más, la situación de extrema de indefensión que sufrimos las mujeres por el simple hecho de serlo ante una auténtica pandemia, la violencia de género, que sólo el 2013 ha acabado con la vida de 14 mujeres a los Países Catalanes.
Y detrás de cada caso, la peor de las complicidades: el silencio. Una vez más, el asesino de Vilanova había había tenido órdenes de alejamiento y antecedentes por violencia machista. Los servicios sociales y el vecindario eran conscientes de la situación de maltrato. No obstante, la Núria ha sido asesinada. #Los medios hablarán unos días y entonces la sociedad pasará página y callará hasta que no aparezca un nuevo caso. La violencia machista y sus víctimas no aparecen a los resúmenes del año ni en ninguna agenda de prioridades. Las mujeres maltratadas son las víctimas silenciadas de un sistema de opresión, el patriarcado, que tiene múltiples caras y que siempre se manifiesta de forma violenta contra las mujeres.
Lo hemos denunciado repetidamente: la respuesta de las administraciones ha sido siempre absolutamente insuficiente. Todavía más, últimamente hemos tenido que ver como se recorta en políticas de prevención y como el Partido Popular (PP) pretendía maquillar las estadísticas estableciendo que sólo son víctimas de maltratos aquellas mujeres que pasan más 24 horas en un hospital. La pasividad de nuestros gobernantes es también violencia de las instituciones contra las mujeres. Perpetuar un sistema donde el dominio social, económico y legal de los hombres sobre las mujeres acontece ley y norma es, por supuesto, violencia. Pero lo es también el silencio de amigos, conocidos y vecinos que prefieren mirar a otra banda y permiten los agresores actuar con total impunidad.
La violencia de género es la punta del iceberg de una problemática de dimensiones colosales que tiene su único origen en el patriarcado. Hace falta que hablamos de violencias, que encaramos la problemática desde una perspectiva integral y que incidimos en su raíz para acabar con todas las formas de violencia patriarcal. Rompemos con la violencia institucional que nos infantilitza, nos niega el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y controla permanentemente nuestra sexualidad. Acabamos con el sexismo cotidiano que sufrimos continuamente en forma de desprecio, insultos, tocamientos, publicidad sexista e imposición de estereotipos. Cortamos con toda forma de maltrato en nuestras relaciones. Los celos, la posesión, el desprecio, el control y la dependencia son también formas silenciadas de violencia. Desenmascaramos todos los agresores.
La juventud tenemos que romper con el silencio y acabar de una vez por todas con las violencias del patriarcado. Construimos unas relaciones libres de toda forma de violencia. Trabajamos juntas en la destrucción de un sistema que se sostiene en el trabajo reproductivo de las mujeres y que a menudo las condena a dobles y triples jornadas laborales. Recuperamos el control de nuestros cuerpos. Garantizamos el acceso efectivo a una educación sexual y afectiva real, lejos de la heteronormativitat impuesta, de roles, cánones, coerciones, tabúes y autolimitacions. Encontramos en la lucha feminista una herramienta de combate de combate superar el patriarcado y construir una sociedad verdaderamente libre.
Rompemos el silencio.
Contra todas las violencias de patriarcado, ninguna agresión sin respuesta!






