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Nacionales PP.Catalans :: 05/01/2023

Que la inflación los arruine a ellos

Pablo Hasel
Nada afecta más en el día a día de las amplias masas que los elevados precios que dificultan incluso la mera supervivencia.

Pablo Hasel, desde la prisión de Ponent

Inditex obtuvo un beneficio neto de 1794 millones de euros durante el primer semestre de su ejercicio fiscal 2022-2023. Supone un incremento del 41% respeto al mismo periodo del año anterior y un máximo histórico según reconoce la compañía. En 2021, en pleno auge de la pandemia, la fortuna de las 500 personas más ricas del mundo creció en más de un billón de dólares. Solo la de Elon Musk aumentó 114 mil millones. Según la revista Forbes, los 100 españoles más ricos añadieron 20.620 millones a su capital y en 2020 se batió el récord de millonarios. Estas cifras aberrantes, evidentemente acompañados de un gran aumento de la pobreza para la mayoría, resumen bien qué supone el capitalismo y porqué nos están recortando aún más derechos y libertades que se ganaron con árduas luchas. Unos datos habitualmente ocultados por los medios mercenarios de estas grandes fortunas, porque son una muestra explícita de la lucha de clases que como reconocía el magnate Warren Buffet: la están ganando los ricos capitalistas.

Precisamente para intentar difuminar esta guerra de clases y por tanto la toma de conciencia de clase, sus voceros no dejan de repetir falacias como que “todos estamos en el mismo barco y hemos de apretarnos el cinturón”. Si en la agudización de la crisis en 2008 el mantra era culpar a la clase trabajadora con el “habéis vivido por encima de vuestras posibilidades”, hoy insisten con otras palabras en lo mismo: “Hay que vivir con menos”. Tal es su desfachatez que son capaces de espetar esto para segundos después alabar la vida de lujo de cualquier parásito. Mientras te dicen que pongas la lavadora a horas intempestivas para ahorrar, intentan que te parezca bien que mientras la familia real derroche en un día a nuestra costa lo que ganan muchos en un año partiéndose la espalda. Esta perversa manipulación mediática que culpa a la víctima y glorifica a los culpables, ha logrado generalizar el Síndrome de Estocolmo respecto a los poderosos que secuestran tanto bienestar y goza aún de una influencia muy masiva que sería peligroso infravalorar. Basta con analizar las nefastas consecuencias de su intensificación de la guerra psicológica, aprovechando la pandemia y la guerra, con el fin de que el serio empeoramiento de las condiciones de vida no se les vaya de las manos con fuertes estallidos sociales.

Un ejemplo claro es el de culpar de la inflación a Rusia, ocultando que esta ya estaba muy disparada antes de la guerra provocada por la OTAN. Así que en todo caso habría que señalar a estos imperialistas. Por una parte, desvían la atención y por otra dominan mejor con el miedo, de ahí que den la matraca con el supuesto capricho de Putin de llevar a cabo un ataque nuclear para arrasarnos. Bulos que parecen chistes pero que es palpable que han calado en la inmensa mayoría de la población. Pero antes de emplear a Putin como comodín ya existían las colas del hambre, los desahucios o las pensiones y sueldos de miseria. La Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales denuncia que el gasto de políticas sociales sobre el total de los presupuestos autonómicos marca una tendencia descendente. En 2010 representaban el 67,4% mientras que en 2022 este porcentaje ha caído 9 puntos. Sin embargo, desde que UP y PSOE formaron Gobierno han aumentado un 42,5% el gasto en Defensa, casi el doble que el Ejecutivo de Rajoy. Datos que chocan con el tan prometido y presumido Ingreso Mínimo Vital que no llega a una gran parte de las personas que cumplen los requisitos y que lo han solicitado, lo hace con mucho atraso o supone unos ingresos paupérrimos que no permiten disfrutar de una vida digna. Las limosnas con las que pretenden frenar revueltas, hacer campaña electoral y en definitiva, perpetuar el sistema de desigualdades abismales, no implica la gran mejora que venden porque lo que “dan” lo quitan con creces por otro lado. La escasa subida del sueldo mínimo acaba siendo una gran bajada ante la subida de los precios mucho mayor.

El ministro de Consumo, A. Garzón de UP, ni siquiera impidió en plena pandemia que aumentaran el coste de los productos de alimentación. Así multimillonarios como el propietario del Mercadona aún se lucraron más con tanto sufrimiento. Quienes llamaban a realizar escraches a políticos del PP cuando su Gobierno permitía la subida de la luz, hoy desde la Moncloa han facilitado que su precio bata récords. En un año ha subido la luz un 60% y el gas un 361%. Ahora es “progresista” que familias pasen frío u otras penurias mientras eléctricas y sus políticuchos enchufados gozan en sus casoplones. Ya lo arreglará P. Sánchez “ahorrando” en corbatas. Como Aznar, dicen que “España va bien” pero con una situación aún peor. Demuestran que sirven fielmente a las grandes fortunas citadas. – igual que PP-VOX – y su tan cacareada subida de impuestos a estos no puede calificarse ni de ridícula. A efectos prácticos son las únicas que progresan.

Ante tan insoportable panorama -y ya avisan incluso sus esbirros que lo peor está por venir – es lógico preguntarse dónde están las revueltas. Las que se han dado recientemente o están aconteciendo ahora en países de Latinoamérica o las protestas masivas contra la carestía de la vida en Italia, Francia o Inglaterra. Lugares donde no padecen gobiernos de la falsa izquierda que desmovilizan tanto. Precisamente allí la “izquierda” domesticada ha perdido muchísima influencia en esas marchas porque sus hechos y omisiones los han dejado muy desacreditados. En estas se pudieron ver y escuchar numerosas consignas contra el capitalismo. Algo positivo, aunque aún tope con las limitaciones de la falta de organización revolucionaria y especialmente comunista. También resulta interesante que se fomente la desobediencia civil como la del movimiento inglés “No pagues” que aglutina 100.000 personas que aseguran estar dispuestas a no pagar las facturas de la luz. Veremos qué incidencia acaba teniendo, pero de momento ha puesto nervioso al Gobierno y a la “oposición” laborista que llama a “respetar la ley”. Iniciativas similares se están intentando organizar en otros sitios, conscientes de que la legalidad asfixiante está diseñada para impedir cambios importantes desde esta.

Nada afecta más en el día a día de las amplias masas que los elevados precios que dificultan incluso la mera supervivencia. Por ello la inflación es una de las causas principales del creciente hartazgo popular. Un cabreo con un inmenso potencial que ofrece una excelente oportunidad para orientarlo, elevar la conciencia y organizarlo para desarrollar luchas. Nunca en las últimas décadas habían confluido tantos factores – reconocido con preocupación por representantes del régimen – dejando unas condiciones objetivas tan propicias para hacer entender que bajo la dictadura de los monopolios no hay solución alguna. Que no queda otra que la organización independiente – es decir, al margen de los vendidos – para lograr mejoras mientras avanzamos hacia la conquista de la República Popular. Porque solo tomando el poder con esta tendremos garantizados plenos derechos y libertades la clase obrera y los sectores populares. Aprovechar bien esta coyuntura es una necesidad imperiosa y un deber ineludible para quienes aspiramos a poner fin a tanta opresión y barbarie. “En río revuelto se pesca mejor” y la inflación facilita acercar el día en que sean ellos quienes se arruinen.

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