Visita del Papa a Valencia: Willkommen, Herr Kommandant Ratzinger!
En la calle Botánico Cavanilles nº 26 de Valencia sí que saben recibir al Papa como Dios manda. Aunque, a juzgar por las fotos, pareciera que aguardan el regreso de alguien más. ¡Pero si nunca se nos fue del todo!, la larga sombra de Franco- que me disculpe Alfredo Grimaldos por parafrasear el título de su libro- sigue cobijando a muchos.
Sinceramente no me sorprende en absoluto que el fervor de algunos les lleve a juntar la bandera vaticana con la franquista, es más, lo encuentro lógico. Nuestra iglesia ha sido tradicionalmente un pilar de la reacción y defensora del poder establecido por eso siempre ha tenido muy buenas relaciones con la mafia central, la curia vaticana.
A principios del siglo XX, el rey Alfonso XIII, que no se había enterado de que había concluido el medioevo ofrecía el pueblo español al Papa para una nueva cruzada. Décadas después, el nacionalcatolicismo franquista sigue vivo y emitiendo juicios que ni siquiera son opiniones retrógradas sino auténticos dislates. En estas últimas décadas le hemos visto tronar contra el divorcio, el aborto y el laicismo mientras se enrocaba en posturas machistas, homófobas y ultraconservadoras.
El clero español mantiene todavía un gran poder con el que practica la represión ideológica a la vez que añora el totalitarismo eclesiástico y por eso no respeta la separación de la iglesia y el Estado y no deja de entrometerse en asuntos que no le competen. ¿Por qué un obispo tiene mayor potestad para criticar acciones gubernativas que yo si, por ejemplo, fuera presidente del club de mejillones bivalvos transparentes de la Ría de Arosa?
Igual que este presidente solo podrá exigir cumplimiento de los Estatutos de su asociación a los afiliados, que el señor obispo pida a sus feligreses que cumplan los mandamientos eclesiásticos pero que a los demás nos deje en paz y que no intente imponernos sus normas como universales. Allá nosotros si somos unos golfos a la caza de enfermedades venéreas.
De la misma opinión entrometida es Ratzinger. Él, en tanto que Jefe de Estado vitalicio de Ciudad del Vaticano, no tiene ninguna autoridad para inferir en asuntos internos de otro país pero como cabeza de la religión católica aprovecha para inmiscuirse en todas partes.
¿Atacará al gobierno de Zapatero por rojo? (O este hombre es daltónico o, está muy, muy a la derecha). Los pepes lo están deseando para verse así ayudados en su lucha por la defensa de la moralidad y las buenas costumbres. Desde luego eso parecen esperar en Botánico Cavanilles nº 26 donde si no fuera porque su religión se lo prohíbe harían espiritismo para comunicarse con el caudillo.
Seguro que a Su Santidad le va a hacer mucha ilusión el recibimiento ya que es casi imposible que le saluden en su Alemania natal con una esvástica pero será muy normal que en las concentraciones en Valencia oíndeen los aguiluchos. Va a se cierto eso de que Spain is different!
Willkommen, Herr Kommandant Ratzinger!
5 de julio de 2006
Kaosenlared







