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15/06/2019 :: Nacionales PP.Catalans

La masacre de Cambrils, al descubierto

x RSP 17
Nosotras no nos vamos a detener y seguiremos denunciando estos crímenes perpetrados por servicios no identificados y con el conocimiento de aparatos del Estado español

[Antes de los hechos] “Hay un atentado. ¡Iros de aquí, iros, iros!”


En un artículo anterior aludimos a uno de los vídeos disponibles de los sucesos que tuvieron lugar en Cambrils entre el 17 y 18 de agosto de 2017. En el presente artículo triangulamos información a partir de varios vídeos y de otros materiales que recogen imágenes y testimonios de aquella noche. Si prestamos atención, solo podemos concluir que lo que ocurrió fue un operativo policial para simular un atentado islamista y asesinar a cinco jóvenes previamente capturados para ser presentados como terroristas. En el transcurso del operativo también fue asesinada una viandante y resultaron heridas otras personas.


Vídeo 1 (jóvenes en gasolinera): https://www.youtube.com/watch?v=IhnHyyYd0bc
Vídeo 2 (rotonda antes del tiroteo): https://www.youtube.com/watch?v=6IOfnyhHwNI
Vídeo 3 (comienzan los disparos): https://www.youtube.com/watch?v=mUI6Nfm5UGY
Vídeo 4 (último tiroteo): https://www.youtube.com/watch?v=x1xU1AjYwaU
Vídeo 5 (“Llevaban explosivos”): https://www.youtube.com/watch?v=mO7VD5J24Y8
Vídeo 6 (rotonda tras tiroteo): https://www.abc.es/espana/catalunya/abci-exclusiva-abc-tristes-imagenes-cambrilspoco-despues-mossos-abatieran-terroristas-201708201239_noticia.html


Se ha de reseñar que cuatro de estos seis vídeos son imágenes “exclusivas” que ofrecen varios medios que tuvieron acceso directo a fuentes policiales: La Vanguardia, ABC y Antena 3. Este último, por ejemplo, es quien ofrece el que hemos llamado vídeo 1: aquel en el que se nos muestran unas en principio anodinas imágenes de varios jóvenes en una estación de servicio. Lo que destaca la fuente (la citada cadena de TV) en este caso es que se trata de varios de los “terroristas de Cambrils” pocas horas antes del atentado. Lo que subrayamos aquí es que la policía sorprendentemente ni encontró ni buscó –al menos no ha dicho nada al respecto- el piso de la zona que usaban esas personas, puesto que en algún lugar debieron dejar los productos adquiridos, preparar los “cinturones explosivos” y cambiarse de ropa en tan poco tiempo: véase, por ejemplo, el pantalón largo de quien es identificado como Omar Hychami en ese vídeo y el pantalón pirata que pocas horas después lleva el ¿mismo? joven, que protagoniza el vídeo 4.

Un peculiar control “rutinario”
El vídeo 2 lo graba, antes de que ocurra ningún incidente violento, un joven al que le llama la atención el despliegue policial en un lugar muy concreto. A pesar de la escasa calidad de las imágenes, puede identificarse sin dificultad hacia dónde enfoca: la rotonda del Nàutic.
Los responsables de los mossos dijeron después que se trataba de un control policial “rutinario”. Sin embargo, lo que se observa es muy diferente: varias personas -algunas de ellas con atuendo policial- interaccionan entre sí en un estado de gran agitación. Se perciben gritos ininteligibles y en un momento determinado uno de los presentes levanta las manos y queda así durante al menos unos segundos. Otra persona permanece sentada, y a sus espaldas se sienta otra con una vestimenta que se asemeja (en rigor no se puede decir otra cosa sin más datos) a la del "terrorista” abatido que acabamos de citar y que protagonizaría después uno de los vídeos más difundidos. En las inmediaciones hay coches policiales con las sirenas encendidas y algún otro vehículo no identificado.

Sabemos que la escena es anterior al “atentado” porque en ella no aparece ninguna de las consecuencias del tiroteo; de hecho, sucede al lado de los contenedores junto a los que acabaría volcado el vehículo que irrumpe más tarde en la rotonda, como podemos ver en el vídeo 6, que obtuvo en exclusiva un periódico (ABC) y que fue grabado desde el interior del Nàutic tras los disparos. Volvamos a este curioso control en el que no se presta atención a los vehículos que circulan salvo para intentar alejar a algunos de ellos de la escena, como hace agitando los brazos y gritando desaforadamente mientras corre hacia varios coches el individuo con camiseta y pantalón corto a partir del segundo 45. El término “control” solo cabe para constatar que el escenario está bajo control de la policía, la cual está intentando alejar del lugar a testigos. De hecho, al mismo tiempo que ese individuo grita "fuera, fuera", un policía uniformado se dirige pistola en mano en dirección al joven que está grabando con su móvil y
que, asustado, decide alejarse, al igual que hacen otros viandantes y los pocos vehículos que se acercan por la Rambla Jaume I. Este comportamiento policial parece querer despejar la vía por la que precisamente poco después accederá, desde un punto inicial que nadie ha dado a conocer, el coche que acaba en la rotonda.


Quien graba queda muy próximo al sujeto que ha irrumpido gritando, momento que aquel aprovecha para preguntarle a este, por dos veces, qué ha pasado. Aunque quien interpeló a ese individuo no podía ser en absoluto consciente de ello, su pregunta, realizada de forma espontánea en un momento de gran tensión, puede ser el detonante de transformaciones de un alcance que supera con creces los hechos de agosto de 2017 en
Catalunya. Porque la respuesta, más allá de transmitir la precipitación con la que se está desarrollando el operativo, es la clave que permite comenzar a entender lo que está ocurriendo y lo que va a pasar: “HAY UN ATENTADO. ¡IROS DE AQUÍ, IROS, IROS!, ¡FUERA, FUERA!”.
¿Qué atentado? Aún no ha irrumpido por sorpresa ningún vehículo en la rotonda ni ha ocurrido nada: se supone que nadie, salvo los “terroristas”, sabe que algo va a ocurrir. No hubo ningún aviso previo y teóricamente todo debería estar normal en ese lugar. Todo... salvo el espectacular despliegue policial en la localidad del Baix Camp. Un despliegue que realmente había comenzado muy pocas horas después del atropello de Barcelona, como pudieron comprobar miles de personas. De hecho, más allá de Barcelona no existe constancia de que en ninguna otra localidad catalana hubiera tal movilización policial durante toda la tarde y la noche de ese día. Tan sorprendente como eso es que el supuesto “control” no se levantara y se mantuviese en todo su apogeo y con semejante número de efectivos en diferentes puntos de Cambrils hasta esas horas de la noche, cuando durante toda la tarde y desde la puesta de sol la tranquilidad había sido absoluta.

Vayamos ahora al vídeo número 3. Varias personas caminan hacia la zona del Nàutic, al fondo, y una de ellas graba con su dispositivo móvil. El lugar está repleto de vehículos policiales con sirenas, algunos de ellos en movimiento. A los siete segundos del comienzo de la grabación comienzan a escucharse unos gritos, y estos sí son inteligibles en parte: "¡Al suelo, al suelo!”. Tras once segundos de gritos, se escuchan al menos diez detonaciones en cuatro segundos. En los 20 segundos restantes del vídeo no hay más disparos. Los supuestos gritos y amenazas de los “atacantes” no se escuchan en ningún momento. 

Veamos si esto es compatible con la versión oficial. Según esta, el coche que irrumpió en la rotonda golpeó a un vehículo de la policía, volcó y de él salieron los "terroristas". Estos, portando armas blancas y supuestos cinturones explosivos, comenzaron a correr hacia los paseantes para atacarlos.

Pero recordemos cómo quedó el vehículo: volcado y junto a unos contenedores, en el punto exacto de Cambrils con mayor concentración policial desde hacía varias horas. Por tanto, siguiendo el relato oficial hemos de entender que allí viajaban cinco “terroristas” que, después de chocar y volcar, salieron uno por uno como si tal cosa por las ventanas del coche volcado -así se nos ha contado- sin perder cinturones ni armas y justo en el epicentro de un enorme contingente policial que les rodeaba. Un contingente que, siempre según la "lógica” de ese relato, se limitó a observar cómo esos individuos iban saliendo del Audi y se marchaban en busca de paseantes (algo, por cierto, difícil de entender cuando tenían objetivos en forma de policía sin tener que recorrer un solo metro), hasta que alguien decidió empezar a gritar a esas cinco personas que se tirasen al suelo para después dispararles, a pesar de lo cual parte de los "terroristas" fueron capaces de atacar a peatones que circulaban a bastantes metros de
allí. Habría que añadir, además, que si la irrupción del Audi fue imprevista no tiene sentido el desplazamiento de vehículos y el ulular incesante de sirenas que se puede constatar al menos bastantes segundos antes de que comenzaran los primeros gritos de la policía (vídeo 3).

Se hace necesario citar aquí que nadie parece haber visto el modo en que los supuestos atacantes salieron por las ventanas. Los pocos testigos que pudieron ver desde lejos la escena escucharon el golpe del vehículo, vieron que salía humo del lugar (aunque los coches implicados apenas presentaban desperfectos) y solo entonces empezaron a vislumbrar en la zona a jóvenes que parecían estar deambulando sin sentido. Según un testigo, al menos uno de los jóvenes quedó arrodillado y gritando ante la policía antes de morir.

El caso es que la policía cambió varias veces su versión. Primero comunicaron que se había abortado un atentado contra viandantes, ya que el coche atacante había golpeado casualmente un vehículo de un control rutinario, mientras que después dijeron que el objetivo de los “terroristas” fue el propio cuerpo de los Mossos. También informaron que un agente mató a cuatro de los supuestos atacantes mientras estos iban saliendo del coche: siguiendo este hilo argumental (que entra en contradicción con el anterior y que obviamente también es falso) habría que deducir la gran capacidad del agente para detectar cuándo los ocupantes de un coche que golpea a otro y vuelca han de ser ejecutados en el acto sin mediar palabra, pero al mismo tiempo queda en evidencia, atendiendo en todo caso a esa versión, la pésima puntería de dicho agente (los cuerpos no aparecen en el coche o a su lado, sino bastante más lejos) y que la negligencia del resto de sus numerosos compañeros fue sorprendente, dado que no habrían efectuado ningún disparo mientras los presuntos terroristas avanzaban esquivando, mientras pudieron, las balas del agente citado.

Un volátil paso de cebra 

Si hemos prestado atención al vídeo 4, habremos visto que el individuo que cae lo hace finalmente en un paso de cebra o al borde de él. Diferentes testimonios confirmaron que, efectivamente, una persona yacía sobre un paso de cebra y que parecía estar ensangrentada.

Sin embargo, en un reportaje posterior en el que el diario digital El Confidencial recogió imágenes de cada uno de los “terroristas” muertos esa noche, esta es la imagen correspondiente al del quinto de ellos:

Fuente: https://www.elconfidencial.com/espana/2018-08-08/cambrils-terroristas-explosivos-mossos_1602300/

¿Dónde está el paso de cebra? ¿El robot artificiero que tan oportunamente aparece en la foto (su presencia informa al espectador que el individuo caído es muy peligroso) movió el cuerpo ejecutando una maniobra insólita? Obviamente no, entre otras cosas porque nunca se habría de proceder de ese modo, y además las manchas indican que ese cuerpo no ha sido arrastrado. La única explicación posible es la manipulación de los hechos.
“Llevaban explosivos, tío” El vídeo 5 son poco más de 40 segundos en los que se repite hasta 4 veces prácticamente una única expresión: “Llevaban explosivos”. Se nos dijo que lo grabaron “aficionados” que pasaban por allí, pero lo cierto es que comenzó a ser difundido hacia las 2 de
la mañana (es decir, muy poco después de los disparos) por La Vanguardia y desde una cuenta de twitter de un subinspector de la Policía Nacional española: mobile.twitter.com/PerdigueroSIPEp/status/898336669799141376/video/1

 En este último caso el vídeo se envía editado (le faltan unos segundos iniciales que sí aparecen en el de La Vanguardia), lo que sugiere por un lado que la policía disponía de él prácticamente desde la filmación, y por otro que los Mossos no habrían sido el único cuerpo presente en el lugar. El citado subinspector, al difundir las imágenes, intenta incluso despejar “dudas” que a esa hora nadie había tenido ni siquiera tiempo de concebir: “Vídeo de los terroristas abatidos con  cinturones explosivos para que no quepa duda. Bien por los compañeros del ARRO de los Mossos”.

Excusatio non petita… 

Además de este dato, creemos que la sobreactuación del narrador (manifestada en su insistencia en que los muertos “llevaban explosivos” y en el tono que utiliza) y el escenario (sorprendentemente despejado para que los únicos viandantes a los que parece que se ha permitido acceder graben y lo hagan además ante artefactos que teóricamente pueden estallar en cualquier momento) da mucho que pensar acerca de la  procedencia real del vídeo.

Por último, resulta también llamativo que, a diferencia de lo que pudimos ver en las imágenes de la rotonda antes del tiroteo, en esta ocasión ningún agente intimide ni haga alejarse a los citados “aficionados”, y que algunas personas, que con toda seguridad son miembros de alguna policía, permanezcan tranquilamente junto a los cadáveres con “explosivos” que han quedado a la izquierda, al lado del Nàutic. 

Testimonios del tiroteo inicial
En el contexto de toda esta aberrante versión policial, la historia de la falsa audacia del “agente solitario”, como ya indicamos en su día, está probablemente pensada de cara a un posible juicio por el caso Cambrils. Aun así, reducir al máximo el número de personas que ejecutan el trabajo más sucio tiene también un sentido práctico: el de minimizar consecuencias no deseadas, como por ejemplo fugas o errores en la gestión posterior de la información. En este sentido, y atendiendo a lo dicho por algunos testigos, la sencilla cacería contra al menos 4 de estos cinco jóvenes indefensos parece que sí fue llevada a cabo por un solo ejecutor. Este dato, así como el de la confirmación de la abrumadora presencia policial desde la tarde en Cambrils, es corroborado por varios testimonios de personas presentes, que apuntan incluso a la posibilidad de que la policía supiera qué iba a pasar:

“Estuvimos de paseo por Cambrils, y nada más llegar ya nos encontramos un montón de policía en todas las rotondas al entrar. Pero bueno, te piensas que va a ser algo para proteger o vigilar, y en todas las rotondas había policías y en las calles había coches de policía para que no pudiesen pasar. Te quedas un poco asustada, pero dices… hasta en ese momento te sientes protegida, porque dices: hay tanta policía que no puede pasar nada. (…) Claro, te sientes con un miedo, una impotencia, bueno, inexplicable en ese momento. Me echaba a llorar y todo, porque una hora antes habíamos estado en esa rotonda del Club Náutico, que además había igual 10 policías allí, y claro, te quedas así y dices: ostris, que igual lo sabían, ¿sabes? Es que tanta policía igual lo sabían y no te pueden decir nada por asustar”.

Fuente:
https://cadenaser.com/emisora/2017/08/18/radio_zaragoza/1503052694_915381.html

[Sobre los jóvenes tiroteados]

“Para mí iban drogados o atontados. Eran fáciles de distinguir porque llevaban como cinturones de papel plata. Un mosso los vio y no se lo pensó ni un momento: ‘pa, pa, pa’. Disparó. Peló a uno. Peló a otro. Peló a otro. Peló a otro, mientras gritaba: «Llamad al 112, llamad al 112»”. “Yo creo que sabían algo. Ese montón de policía no aparece de repente. Ni cinco asesinos se meten en un coche a esa hora juntos. Parece como que estaban acorralados y quemaron la última bala contra el coche de los Mossos”.
Fuente:
https://porelojodelacerradura.com.do/cuando-vi-que-se-tocaba-el-cinturon-pense-que-volabamos-todos/

Conclusión
No hubo ningún intento de atentado islamista en Cambrils entre el 17 y el 18 de agosto de 2017. El asesinato múltiple de esa noche fue la culminación del operativo policial que desde poco después del atentado de Barcelona comenzó a gestarse en las inmediaciones del Club
Náutico de esa localidad. La masacre de los 5 de Cambrils (jóvenes de Ripoll previamente capturados) y la agresión con vehículo y arma blanca contra varias personas más, fue la penúltima acción de la fase de cierre del caso del atentado del 17-A (la última fue el asesinato de Younes Abouyaaquoub), cierre del que es máxima responsable esa parte de las FCSE que son los Mossos d’Esquadra y que perseguía ocultar para siempre la verdadera autoría de la matanza de Barcelona.

Así como el ataque de la furgoneta fue una acción preparada meticulosamente por sus autores, la acción policial de Cambrils se llevó a cabo con precipitación, manifestada entre otras muchas cosas en los más que rudimentarios “cinturones explosivos” que se colocaron a los jóvenes para justificar sus asesinatos o en errores tan graves como hablar de un atentado antes de que nada ocurriera. Este desajuste es habitual en las operaciones de bandera falsa y obedece a la diferente identidad y papeles de los agentes que toman parte: mientras que el ataque inicial se lleva a cabo por servicios especiales tras una intensa planificación, el intento de presentar una resolución del caso aceptable política y socialmente lo han de ejecutar agentes poco versados en estas lides (habitualmente la policía autóctona), con muy poco margen temporal y a partir de los datos -en este caso quizá también las personas- que han entregado los primeros.

Aunque pueda parecer paradójico, la brutalidad de lo que se hizo en Cambrils y de lo que se ha venido haciendo durante estos años en Francia y en otros muchos lugares beneficia a sus autores: gracias a los medios de propaganda del régimen y a la común desidia a la hora de recibir "información", gran parte de la población es incapaz de asociar semejantes comportamientos a las llamadas fuerzas de seguridad ni ante la más clamorosa de las evidencias, y menos todavía cuando desde hace años se ha conseguido asentar en el imaginario colectivo la presencia de un deleznable e irracional enemigo. 

En este sentido, la miseria de los criminales y de sus cómplices o encubridores se aprovecha de la nuestra y es su espejo: sin los arraigados estereotipos y prejuicios sobre la religión musulmana o las personas de origen árabe, los asesinos no podrían cumplir sus objetivos tan fácilmente. Es decir, si se salen con la suya es porque saben que elegir como cabezas de turco a jóvenes de nombres árabes y de extracción social baja  funciona y presenta pocos riesgos. No importa que la calidad del relato que nos venden y que compramos sea pésima: la sociedad no se hará preguntas ni se solidarizará con esas personas o con sus familias. Al fin y al cabo, a esos seres no los consideramos de los nuestros. Como mucho, elaboraremos penosas reflexiones paternalistas sobre los fallos cometidos en su integración, aun cuando de facto estemos hablando de jóvenes catalanes sin problemas de convivencia.

No se trata solo, por tanto, del tan manoseado concepto de fake news, sino de su habitual antecedente o correlato: los fake facts. En definitiva, frente al terror del capitalismo, denunciar sus mensajes u opinar sobre ellos sin deconstruir sus “hechos” no basta. En este caso y tras casi dos años, con todos los datos existentes y ante las numerosísimas contradicciones y hechos imposibles que contiene el relato policial de los asesinatos de agosto de 2017, provoca indignación que, salvo algunas excepciones, la práctica totalidad de organizaciones y movimientos sociales, tanto en Catalunya como en el resto del Estado español, continúen en absoluto silencio a fecha de hoy. La cantidad de información a
disposición de toda la ciudadanía es enorme, y debería ser más que suficiente para despertar. Lo que por nuestra parte estamos haciendo es solo llamar la atención sobre esa información para dejar que hable por sí sola; de ahí que quienes han accedido a ella desde aquel mes de agosto y no solo no han reaccionado sino que han querido ocultarla, se convierten objetivamente en encubridores y pervierten sus propios objetivos, si es que entre estos se encuentran realmente la búsqueda de la verdad, la justicia y la defensa de los Derechos Humanos. Estamos hablando de medios de comunicación en papel y/o digitales (incluidos algunos que se autocalifican de medios de “información alternativa”) y de otras muchas organizaciones y entidades, incluidas aquellas que podían haber trasladado a las familias de esos jóvenes los datos recogidos y no lo han hecho.
No hay justificación posible para la inacción: ni el miedo a la represión, ni la ceguera de considerar que debido a la coyuntura política interna en Catalunya no era conveniente denunciar el caso (cuando realmente el 17-A y su gestión fueron claves en el intento de liquidación del proceso popular hacia la soberanía), ni la incredulidad de quien, al no pensar en términos de clase ni en la existencia de la razón de Estado, ignora que el antagonismo (la tensión entre Generalitat y Estado español en torno al procés) puede coexistir con la complicidad (el encubrimiento del atentado de Barcelona) en un contexto de relación asimétrica de poder. Una asimetría favorable a un Gobierno español ante el que la Generalitat se mostró sumisa en momentos clave como ese, cumpliendo la previsión de aquel.

En el archipiélago de una sociedad líquida y en estado de postración, los islotes de resistencia no pueden dejarse llevar por las mendaces  narrativas dominantes. Exhortamos, por tanto, a no perder ni un segundo más y a tomar conciencia de la extrema gravedad que suponen en todos los órdenes los asesinatos de agosto de 2017. Si nos queda un mínimo de dignidad, seguir en silencio no es una opción. Por otra parte, si alguien no entiende todavía que esta cuestión -los atentados bajo falsa bandera islamista- es un talón de Aquiles del orden capitalista que destruye la vida y los derechos de personas y pueblos, le pedimos que vuelva a leer lo que hemos escrito hasta la fecha o simplemente que reflexione sobre lo que se ha ido transmitiendo desde las fuentes que no se suelen cuestionar.

Nosotras no nos vamos a detener y seguiremos denunciando estos crímenes perpetrados en primer lugar (hasta la tarde de aquel 17 de agosto) por servicios no identificados y con el conocimiento de aparatos del Estado español, y en segundo lugar (desde esa tarde y hasta el 21 de agosto) con la intervención de quienes dirigían la policía catalana, que en lugar de denunciar el operativo encubierto de Barcelona y cambiar así el rumbo de la historia decidió actuar desde las cloacas como fiel vasallo de dicho Estado y de los demás que están detrás de la ola de falso terrorismo islamista que ha sacudido Europa estos años.

RSP17
Junio de 2019

Catalunya, agosto de 2017: En pie ante los crímenes y las mentiras sobre el atentado de Barcelona
https://ppcc.lahaine.org/catalunya-agosto-de-2017-en

17-A, ficha y estaca
https://ppcc.lahaine.org/17a-ficha-y-estaca

A un año del 17-A, ofensiva intoxicadora desde las cloacas del Estado
https://ppcc.lahaine.org/a-un-ano-del-17a

[15 años del 11-M] 11 de marzo de 2004 ¿Conspiranoia o falsa bandera? (III)
https://www.lahaine.org/est_espanol.php/15-anos-del-11m-iconspiranoia

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